Sevilla 1 - Atlético 3 / Baena sí está dispuesto

El Atleti sentencia al Sevilla en una primera parte primorosa con dos goles del 10 y un tercero de Lookman. El Sevilla mejoró tras el descanso. Miguel Sierra hizo el 1-3.

Patricia Cazón
As
Querida Paola, Sevilla y Atleti jugaban en el Pizjuán este último sábado de agosto que es siempre sábado de fiestas de La Pedraja, tu Pedraja, un lugar que no ha dejado de pensarte desde el 18 de agosto. Seguro que allá arriba has cogido buen sitio, al lado de M4ría, la Princesa Futbolera Guerrera, como tú, para no perderte los partidos del Atleti, tu Atleti. Este Atleti en el que Baena, a diferencia de Julián, sí que está dispuesto.

El partido comenzó ya trepidante. Los dos equipos con ambición, presión y ritmo alto. En el Sevilla, la marcha de Oso provocaba que ese chico que en verano se entrenaba en Los Ángeles de San Rafael con la camiseta del Atleti ahora ocupara como titular la banda izquierda en Nervión: Julio Díaz. El Atleti jugaba para dejar atrás el ruido Julián, sin Julián esta vez, con Lookman de regreso a la banda y otro invento para el 9. Uno doble que trastocó de tal modo a los defensas del Sevilla que acabaron perdidos en su propia casa. Kang-in y Baena lo formaban. Chapó. Juegan como si se leyeran el uno al otro la mente antes de moverse. En el minuto 4 celebraban ya. Con el gol.

Si el Sevilla había dejado un aviso nada más comenzar, un centro de Guridi que Sierra esperaba para rematar cuando Oblak se entrometió, el Atleti entró directamente sin llamar. Hasta el fondo y la red. El pase lo filtró el surcoreano para atravesar a tres rivales y encontrar a Baena, que se lo cruzó divino a Vlachodimos. Porque no fue solo disparo, fue cómo encontró su espacio y sitio para jugar. Un año y un Mundial después el Baena que se fichó ha llegado al Atleti. Un Griezmann moreno. El Atleti se puso de recital amarrado a la bota de este chico que, quizá, solo necesitaba aquello que Luis de la Fuente le dio: un bidón de confianza. Y en esa noria se montó el Sevilla para marearse con todo ese juego rojiblanco por dentro. ¿Recuerdas el Betis-Atleti de Copa este febrero? Pues fue igual. Un Atleti tocando a rebato por dentro. Y a 120 revoluciones por minuto. Una locura. Y el nuevo dúo dinámico del Cholo estupendamente bien acompañado.

Porque si Lookman y Giuliano fijaban por fuera, Grimaldo y Giuliano corrían, Barrios llevaba el mando y el reloj, mientras Hjulmand guardaba las espaldas de todos. Total, que el Atleti corría hacia delante rapidísimo y con esa contundensia siempre perseguida por el Cholo como grial. Tres disparos a puerta, tres goles. Lookman se lo reencontraba tras arrancarse la tortura de ser el 9 con un derechazo raso, ajustado y tras una jugada de ¡22 pases! Baena hacía el tercero y su segundo desde la frontal: recibió, controló, se perfiló y goleó exudando colonia y fe. Al Sevilla trataba de subírselo a la espalda Kike Salas, en todas partes, tapando agujeros mientras Castrín ponía el rostro para evitar otro gol de Lookman. Acabó el equipo de Luis García redescubriendo que tenía latido, con una doble parada de Oblak a Miguel Sierra y un golpe con Ure en una tercera que le dejaría tendido un rato por un golpe en la cara. Y mientras te escribo, Paola, pensaba en Julián. Hasta tú desde el tercer anfiteatro estarías viendo este partido. Pero, ¿y él? ¿Lo vería por la tele o andaría enfrascado en alguna videollamada con su agente? ¿Si lo vio, qué pensaría ante el recital del equipo? El Atleti pudo irse al descanso con 0-4 si Grimaldo al final de una contra hubiera pensado tan rápido como corre. Pero no.

El Atleti volvió de la caseta sin soltar de la mano el gol. De nuevo fue Lookman pero, como Baena estaba en fuera de juego en el inicio de la jugada, se anuló. Castrín se llevaba otro pelotazo en el rostro, ahora cuando defendía en la barrera un libre directo lanzado precisamente por Baena. Poco más rondaría el Atleti por allí en una parte en la que el Sevilla estaría mejor. Ese Sevilla con la camiseta blanca como blancos fueron los 19 globos, tu edad, que ayer por la mañana desde La Aldaba se lanzaron al cielo por ti, como yo te envío estas palabras. Kochorashvili entraba al campo en un doble cambio con Ejuke con un disparo raso que fue un casi. Con su presencia en el medio, al Sevilla se le reinició el motor. Agoumé ya había probado un disparo desde la frontal mientras el Atleti, con el estómago lleno, se metía atrás.

El Sevilla recibía a Giménez y Arnau, primeros cambios del Cholo, con su propio jarro de agua: una volea de Miguel Sierra después de que la defensa rojiblanca no acertara a despejar un balón en su área. Ese sigue siendo lunar de un Atleti que ya jugaba a que no pasaran cosas. Las rentas de la primera valían mientras el Sevilla se revolvía. Y la sombra de otro penalti sobrevolaba a Hjulmand en una jugada con Kike Salas en la que golpeó su tobillo antes que el balón. Agua, sigan diría Alberola. Y el Atleti lo hizo resistiendo en su área para que el Sevilla no se volviera a colar hasta la cocina en su área. Porque resistir es palabra rojiblanca. Tú la repetiste varias veces en tu discurso de las fiestas hace un año. Resistir, pelear y levantarse aunque en la vida no te toquen buenas cartas. El Atleti este año parece que las tiene en el fútbol. Con Baena poniéndose la máscara que no quiere Julián. No dejes de animarlo desde allá arriba. Acá abajo no te olvidaremos. DEP.

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