River y Boca, de opuestos a ser tan parecidos
El interinato de Ponzio, la delegación del lugar de entrenador en alguien sin experiencia, recuerda lo que tanto se dijo de Riquelme y los técnicos.
Si vamos al análisis del plantel, River tiene muchos jugadores grandes. Algunos están cuestionados, otros tienen un pie afuera, pero no es un plantel de pibes. Hay jugadores de mediana edad hacia arriba capaces de autogestionarse en alguna situación. Están Montiel, Martínez Quarta, Otamendi, Acuña, Driussi, Borré, Correa... Incluso Almada, por más que sea joven, tiene un recorrido extenso y podés pedirle que dentro de la cancha resuelva por sí mismo alguna situación.
Ponzio encara a partir de ahora una situación desconocida. Por más que Gallardo en su momento haya delegado en él algunas responsabilidades de líder dentro del grupo, una cosa es ser jugador y otra es manejar un plantel y un vestuario.
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Su situación es diferente a la de Passarella, Ramón Díaz o Simeone, que rápidamente saltaron de jugador a entrenador. Lo de Ponzio es distinto. Ponzio se retiró, se tomó un tiempo, volvió, estuvo lo suficiente en ese lugar de dirigente incluso para ser cuestionado o criticado por la gente. Ya perdió un poquito eso que a veces es a favor y otras en contra del jugador que se retira y automáticamente conduce.
Pero más allá de eso, el hecho es que asume como interino, alguien que probablemente tendrá a su cargo un período más largo, hasta fin de año. Y el tema es resaltar lo parecidos que son, en definitiva, Boca y River, aunque a veces se planten en orillas opuestas.


