River empezó a hablar dentro y fuera de la cancha
El merecido triunfo ante Argentinos se sumó a las esperadas palabras del presidente Di Carlo y del capitán Otamendi durante la semana, señales de un River más cercano y unido.
Una combinación entre tres campeones del mundo, de los cinco que sumó el plantel, rompió con 399 minutos sin goles y abrió el camino para un triunfo ante Argentinos tan necesario como el agua. Con Eduardo Coudet silbado
por los hinchas en la previa del partido, el triunfo vale doble por el
equipo pero también por el entrenador, o sea por todo River. Ahora hace
falta una seguidilla de triunfos para recuperar parte del tiempo
perdido.
La jugada entre Thiago Almada y Ángel Correa, definida por un Gonzalo Montiel siempre en aventura ofensiva, terminó con un buen gesto de Cachete: su posterior pedido de disculpas a la gente en el festejo, tras el 1-0, se suma a dos aciertos en la semana, las esperadas palabras del presidente, Stéfano Di Carlo, y el capitán, Nicolás Otamendi.
La verdad última, finalmente, está en los jugadores y un mediocampo o ataque con la jerarquía comprobada de Almada y Correa no es lo mismo que con Galván o el acompañante de turno en el semestre pasado, a veces Juan Cruz Meza y otras Giuliano Galoppo, Kendry Páez, Lautaro Pereyra o Santiago Lencina, algunos de ellos marginados al container y otros relegados al banco de suplentes. Los dos goles nacieron de los dones de Correa y Almada, una ventaja que River no tenía hasta ahora.
Con el plantel completo, River al fin no dejó espacios libres en el banco de suplentes, otra señal de un regreso a la normalidad tras un receso demasiado conflictivo. Contra un buen rival, el equipo de Coudet hizo un partido serio y ganó merecidamente por el peso de sus individualidades y, al fin, por una pizca de fortuna ausente en las fechas anteriores.
Nadie se recupera por una sola fecha pero tampoco hay recuperación posible sin triunfos. Y si esa victoria llega de la mano del talento, lo más probablemente es que a un triunfo le siga otro. Tal vez llegó el momenyo en el que River empezó a hablar.
