Por qué un poco de actividad física en la mediana edad podría ser beneficioso para el cerebro años después
Un estudio de UT Health San Antonio vinculó el ejercicio en esta etapa con una caída más lenta de las capacidades de pensamiento en la vejez. También encontró que niveles más bajos de glucosa en ayunas se asociaron con una mejor evolución cognitiva
Infobae
Hacer actividad física en la mediana edad se asocia con un deterioro cognitivo más lento en la vejez, según un estudio realizado en San Antonio, Texas, con 402 personas. La investigación detectó diferencias entre grupos étnicos y señaló que el ejercicio mostró una relación especialmente marcada entre los adultos hispanos.
La investigación analizó la relación entre factores de salud cardiovascular en la mediana edad y los cambios en las funciones mentales años después. El equipo trabajó con una cohorte biétnica compuesta en un 52% por hispanos y en un 48% por personas no hispanas.
Qué encontró el estudio

Los investigadores evaluaron a 402 personas con una edad media de 57,9 años. Del total, 58,5% eran mujeres. Las capacidades cognitivas fueron medidas hasta en cuatro ocasiones con el Examen Mini-Mental, una prueba de 11 preguntas utilizada para valorar memoria, atención y otras funciones mentales.
En ese otro grupo, el indicador asociado con una caída más gradual de la cognición fue el nivel de glucosa en ayunas dentro del umbral de 126 miligramos por decilitro o menos. Ese valor se utiliza para medir la cantidad de azúcar en sangre tras un período de ayuno.
El estudio planteó que la salud cardiovascular en la mediana edad puede influir sobre el envejecimiento cerebral muchos años después. A la vez, sugirió que los factores de mayor peso no son necesariamente los mismos en todas las poblaciones.
Por qué el resultado tiene impacto

El trabajo puso el foco en una población con desigualdades conocidas en materia de salud. Los adultos hispanos mayores registran una carga más alta de Alzheimer y otras demencias en Estados Unidos, de acuerdo con cifras citadas por la investigación.
Ese relevamiento indicó que cerca del 14% de los hispanos de 65 años o más vive con Alzheimer, frente al 10% de los adultos mayores no hispanos de la misma franja etaria. La comparación volvió relevante el análisis de factores modificables, como el ejercicio o el control metabólico.
Para los autores, estudiar a ambos grupos dentro de un mismo entorno geográfico permitió observar con mayor precisión las diferencias en el envejecimiento cognitivo. El artículo detalló que esa característica fortaleció la posibilidad de comparar disparidades bajo un marco compartido.
Cómo se hizo la investigación

Para medir la salud cardiovascular en la mediana edad, el equipo utilizó la escala Life’s Simple 7 de la American Heart Association. Ese sistema contempla alimentación, tabaquismo, actividad física, presión arterial, índice de masa corporal, colesterol total y glucosa en ayunas.
El estudio del Corazón de San Antonio siguió durante décadas a más de 5.000 personas para investigar las causas de la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardíaca. Más tarde, el San Antonio Longitudinal Study of Aging se concentró en enfermedades crónicas, envejecimiento saludable y desarrollo de discapacidad en adultos mayores.
Los investigadores también realizaron análisis adicionales para revisar si la salida de algunos participantes podía alterar los resultados. Ese control buscó reducir el sesgo que suele aparecer en estudios de seguimiento prolongado.
El trabajo se inscribe en un escenario de fuerte impacto sanitario. Según los autores, 6,7 millones de personas en Estados Unidos viven actualmente con Alzheimer. Estimaciones recientes señalan que cerca del 40% de los casos podría estar vinculado con factores de riesgo modificables. Entre ellos figuran varios indicadores de salud cardiovascular.


