Palermo hace milagros
Se hizo cargo de un momento complicado y el Calamar se metió en cuartos de Libertadores y Copa Argentina, además de sumar en el torneo local.
Los dirigentes apostaron a Martín Palermo y al día siguiente de aquel fatídico 3 de agosto se lo contactó. El Titán se sorprendió ante la propuesta y aceptó pronto, entendiendo que era una oportunidad de volver al fútbol argentino y de darle a Platense algo más de lo que consiguió hace tres años. El 8 de agosto, el equipo visitó a Independiente y logró vencerlo por 1-0 con la avivada de Mainero. El cariño del Titán por el club se puso otra vez de manifiesto.
Se acabó la mufa de trece (13) partidos seguidos de liga sin ganar y el clima pesado le dejó paso a la ilusión porque la larga racha se había terminado. Claro que llegaba el choque con Coquimbo, por los octavos de final de la Libertadores. Un empate con sabor a derrota en Vicente López y otro sin goles en Chile, con una definición infartante de penales: entre los dos tiraron 14 penales y solamente en el último, Juan Pablo Cozzani se vistió de héroe para detener el envío de Cordero.
La impronta de Palermo, su suerte y el esfuerzo de todos, llevó a Platense a lograr la inédita clasificación a los cuartos de final de la Copa. El equipo debió tragarse la bronca por el agónico empate chileno en la ida y recibir, cuatro días después a Boca. Empató con los Xeneizes y estuvo a punto de derrotarlo, por una mano penal de Gorosito no sancionada.
Ya con la felicidad de haberse clasificado para jugar en el Maracaná contra Fluminense el 8 de septiembre, el Calamar pasó dos pruebas más: consiguió un 2-1 inesperado pero merecido ante Barracas Central en una cancha casi invencible y hace unas horas, vistió de héroe nuevamente a Cozzani, tras el 1-1 con Instituto, por la Copa Argentina. El arquero mendocino que brilló en el título ganado en 2025, atajó los tres penales que lanzaron los cordobeses y definió el juego.
El hincha Calamar se pellizca, se tira agua a los ojos para despertarse y saborea un menú único e irrepetible: clasificados a Cuartos de Final en la Copa Argentina (primera vez para el Marrón), ya forma parte de los ocho mejores clubes de la Copa Libertadores (está en Cuartos) y con 7 puntos de los 9 que consiguió conducido por Palermo, está en zona de Playoffs en el torneo local. Nada podría ser mejor que esto. Quizá lo que esté por venir, eso lo veremos.
El plantel afrontó seis partidos en veinte días y se mantiene invicto. Dos victorias en el torneo local, la clasificación ante Coquimbo e Instituto resuelta por penales y el empate con Boca. Un esfuerzo enorme en un calendario que Platense jamás había transitado con tan poco tiempo entre los partidos.
Con seis sobrevivientes del Apertura 2025 (Cozzani, Saborido, Vázquez, Silva, Mainero y Zapiola) sorprendió en la Libertadores (ganó en Montevideo y en San Pablo, apenas perdió en Bogotá y empató en Chile), Palermo planifica el futuro y las ilusiones de todos los hinchas. La dura lesión de Luciano Giménez (todavía no se definió si podrá estar disponible para los choques de la Copa) y la chance mayor de una posible operación, podrían sumarse a la pérdida de Nasif, quien se rompió los ligamentos en la Copa, contra Peñarol. Otro 9 con gol.
Al mal tiempo buena cara. Platense está construyendo un segundo año consecutivo de esplendor y Palermo es el líder que lo conduce a un futuro que puede ser fantástico. A intentarlo, con la historia de un club que a muchos sufrimientos supo enderezarse y ponerse a la altura de las exigencias.
Metió los 14 penales que sus hombres ejecutaron en los tres partidos que empató en ambas Copas y Cozzani detuvo cuatro, tres en el mismo partido. Justo Juan Pablo Cozzani, que tiene las mismas siglas JC que Julio Cozzi, el emblema mayor del club, arquero que brilló entre 1941 y 1955, cuidapalos de la Selección Argentina y figura de aquel Millonarios de Bogotá con Di Stéfano, Pipo Rossi y otros cracks notables. La tribuna cabecera norte lleva su nombre y Cozzani amenaza al prócer con su show de penales atajados. Dos letras los separan, el arco Calamar los une.


