OPINIÓN / De Julián depende un perdón exprés
El tiempo ha ido corriendo en contra de Julián, que este lunes ha tenido que regresar al Atlético y que, vista la inflexible postura del club, será con carácter definitivo.
El Madrid. Pues bien, el tiempo ha ido corriendo en contra de Julián, que este lunes ha tenido que regresar al Atlético y que, vista la inflexible postura del club, será con carácter definitivo. De por medio apareció lo que en Atlético y Barça interpretaron como una oferta trampa del Madrid de 150 millones, precio exagerado por un jugador que el club blanco no necesitaba. El rechazo del Atlético obligaba a no bajar de ese precio en caso de traspaso y empujaba al Barça a hacer una propuesta imposible. En definitiva, bloqueaba la operación. Deco aún no ha perdido la esperanza de romper el muro, pero en juego está la palabra de Gil Marín ante su afición.
La cláusula. Dice Cerezo, que lo ha visto casi todo en esto, que los futbolistas acaban jugando donde quieren. No siempre o no cuando lo desean. Tienen razón los que aseguran que pagar la cláusula de rescisión no es romper un contrato sino cumplirlo, porque nadie impuso esa puerta de salida a punta de pistola. Vale lo mismo para este caso. La libertad de Julián vale 500 millones, porque ese es el precio que él aceptó. Ahora tendrá que verse ante la afición a la que desplantó. No se alarmen: el fútbol castiga y perdona a la velocidad del sonido. Bastarán dos partidos del mejor Julián para que amaine la tormenta. Probablemente ya se lo haya explicado Griezmann.


