Noruega: multan a un turista con más de USD 5.000 por despertar a un oso polar con una sirena marítima

El hecho ocurrió en un fiordo del archipiélago de Svalbard, donde las autoridades concluyeron que la perturbación fue intencional y perjudicial para una especie protegida por la legislación ambiental local

Infobae

En el archipiélago de Svalbard, reconocido por sus rigurosas regulaciones de resguardo para la vida silvestre ártica, se impuso una sanción oficial tras el uso de una sirena marítima para interrumpir el sueño de un oso polar. El incidente, reportado por CNN, tuvo lugar a inicios de agosto cuando una bocina de niebla fue accionada desde una embarcación, justo delante de un oso polar que descansaba en tierra. Las autoridades determinaron que el comportamiento fue deliberado y que el animal fue perturbado sin motivo justificado.


De acuerdo con CNN, el gobernador de Svalbard resolvió imponer al responsable una multa de 50.000 coronas noruegas, equivalentes a unos 5.300 dólares, tras la evaluación oficial del caso. La decisión se conoció el pasado 14 de agosto y se basó en que la acción resultó perjudicial para una especie protegida por la legislación ambiental local. El individuo aceptó pagar la sanción, según detalló el mismo reporte.

Cómo fue el incidente

El hecho tuvo lugar en un fiordo del norte del archipiélago, una de las regiones más remotas del Ártico. La embarcación navegaba por la zona cuando sus ocupantes divisaron a un oso polar dormido sobre la costa. En ese momento, una persona activó la sirena de niebla del barco, un dispositivo de tono grave destinado a emitir advertencias marítimas en condiciones de baja visibilidad.

La reacción del animal fue inmediata. El ruido lo despertó y lo obligó a desplazarse hacia otro sector, según señaló el gobernador Lars Fause en una declaración citada por CNN. Para las autoridades locales, ese cambio de conducta constituyó una perturbación innecesaria sobre una especie protegida por la normativa vigente en la región.

Las reglas ambientales de Svalbard prohíben perturbar, atraer o perseguir innecesariamente a los osos polares, una protección que rige desde hace décadas en uno de los territorios con mayor presencia de esta especie. La caza del animal también permanece prohibida desde que obtuvo estatus legal de protección internacional en 1973.

Cinco osos polares sobre nieve, uno erguido y cuatro de pie, con mar helado y montañas nevadas al fondo bajo un cielo nublado.
El ruido de la sirena despertó al oso polar y lo obligó a desplazarse, un cambio de conducta que las autoridades consideraron una perturbación innecesaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las restricciones que protegen a los osos polares

La legislación local fija límites concretos para el contacto humano con estos mamíferos. Entre julio y febrero, nadie puede acercarse a menos de 300 metros de un oso polar. Entre marzo y junio, período asociado al apareamiento, la distancia mínima se amplía a 500 metros. Esas restricciones forman parte del marco de conservación aplicado en el archipiélago y buscan reducir alteraciones sobre el comportamiento de los animales.

En la región de Svalbard y el mar de Barents habita una población estimada en 3.000 osos polares. De ese total, cerca de 300 permanecen todo el año en el archipiélago, mientras otros ejemplares migran hacia áreas más remotas del Ártico, como Tierra de Francisco José, en el extremo norte de Rusia. La presencia de estos depredadores cambia según la estación y la disponibilidad de hielo marino.

El impacto del ruido sobre una especie protegida

Geoff York, vicepresidente de investigación y políticas de Polar Bears International, explicó a CNN que los osos que descansan en verano suelen hacerlo para atravesar fases de escasez alimentaria con el menor gasto posible de calorías. El especialista indicó que esa estrategia resulta relevante para su supervivencia, sobre todo en ejemplares en buen estado físico que esperan el regreso de condiciones más favorables para alimentarse.

York advirtió que molestar a los osos durante la temporada sin hielo puede afectar su supervivencia y su potencial reproductivo, en especial si se trata de hembras preñadas o en etapa de lactancia. El gasto energético adicional, agregó, carece de justificación en un período en el que el acceso a presas ricas en grasa resulta más limitado.

El directivo de Polar Bears International destacó la rapidez de la respuesta oficial, al señalar que sanciones de ese tipo pueden desalentar conductas similares entre turistas y tripulaciones en el archipiélago. Svalbard atrae visitantes por su paisaje polar y por la observación de fauna ártica, una actividad regulada por motivos de seguridad y conservación.

No es la primera vez que las autoridades locales imponen multas por interferir con la fauna. En 2024, un turista fue sancionado con 1.300 dólares por intentar acercarse a una morsa, tras la alerta de testigos y su posterior intercepción por parte de empleados del gobernador.

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