La revancha de Nico
El título mundial hizo olvidar un pésimo año con el Athletic. Ahora tiene el reto de despegar al fin en su club.
El sueño de la Champions League acabó siendo una pesadilla el curso pasado por culpa de la dichosa pubalgia y las lesiones que llegaron antes y después de la misma. “Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad”, confesó. Su esperada renovación en julio de 2025 hasta 2035 ha sido la mejor noticia en este tiempo... hasta que llegó el Mundial. Las lesiones interrumpieron ese crecimiento. Hubo destellos, como su doblete ante el Alavés en mayo, cuando mostró de nuevo al jugador capaz de decidir un partido prácticamente por sí solo. Pero la continuidad nunca llegó a ser la deseada. “Él mismo ha dicho que ha sido una temporada difícil, se ha perdido muchos partidos. Pero se ve que va a más. No es fácil una lesión así, recaer… pero está recuperando ritmo”, señaló Laporte recientemente.
Y ahora se presenta el reto de salir de ese agujero, aprovechando el impulso de la Selección. “Me siento liberado. El año ha sido de miseria. Pero la vida te golpea y hay que levantarse”, confesó. Edin Terzic no va a tener fichajes este año. Sabe que el margen de mejora pasa en gran medida por recuperar el nivel sublime de Nico, con el que habló en cuanto se hizo cargo del banquillo del Athletic y le dejó claro que está convencido de su potencial y que le gustan sus cualidades. De hecho, desde hace meses, cuando se comprometió con el presidente Uriarte a liderar el proyecto rojiblanco, otorgó al menor de los Williams una importancia capital y ha medido muy bien cómo dosificarle y sacar a relucir sus mejores virtudes. De momento, al ensayo general de esta noche en Bérgamo ante el Atalanta (20:45 horas) no le ha llevado, como a Laporte: de los campeones sólo viaja Simón.
Se reía el entrenador de Menden cuando le preguntaron por un posible interés del Barça por Laporte y, sin citarlo, aludió al 10: “Creo que no es una historia nueva, quizás con otro nombre”. Desde la distancia, asistió a la final de Nueva York con el corazón orientado hacia sus pupilos: “Estamos muy orgullosos de que tres de nuestros jugadores no solo hayan participado, sino que también hayan desempeñado un papel fundamental en el torneo, rindiendo a un gran nivel. Orgullosos y deseando poder recibirlos muy pronto como campeones del mundo”.
Nico, que ha acaparado minutos en programas de corazón este año por razones ajenas al fútbol, no borra la sonrisa de su rostro. “Volver a ser feliz jugando al fútbol era mi mayor prioridad, junto a recuperar la sonrisa. Porque sin una sonrisa, sin disfrutar y sin ser feliz, no puedo rendir al máximo nivel”, reconoció después de una nueva lesión sufrida durante el Mundial que por fortuna no le impidió estar disponible para los partidos más importantes, los cruces. Añadió una frase que resume su objetivo: “Espero que llegue el mejor Nico”.
Ahora quiere que todo sea diferente. El éxito internacional no cambia la espina que tiene clavada en San Mamés, su siguiente objetivo. Todavía tiene una cuenta pendiente consigo mismo. No necesita demostrar que es un gran futbolista. Eso ya lo ha hecho. Lo que busca es recuperar la continuidad que las lesiones le negaron y volver a disfrutar de una temporada completa. Regresó el lunes con Simón y Laporte a Lezama para incorporarse a la pretemporada y se le veía con esa felicidad de antes. Sin competición europea, someterá a menos exigencia a su cuerpo, aunque seguro que le habría gustado ese escaparate, en el que malvivió estos dos años, ya que se perdió la vuelta de la semifinal de la Europa League ante el United en 2025 y la mitad de los encuentros de Champions el pasado ejercicio.


