La NASA reveló por qué los astronautas pierden coordinación en el espacio: cómo este hallazgo podría cambiar el tratamiento del Parkinson

El estudio, publicado en Human Movement Science, encontró que a menor gravedad el sistema motor abandona los patrones complejos para sostener los más básicos, con posibles aplicaciones en el tratamiento de trastornos del movimiento

Infobae

Un equipo de la Texas A&M University, con apoyo de la NASA, descubrieron que la gravedad reducida empuja al cuerpo humano hacia movimientos más simples y menos estables, un hallazgo que busca anticipar fallas de coordinación en el espacio y abrir posibles aplicaciones en rehabilitación de trastornos del movimiento en la Tierra, informó el portal cientídico Phys.org.


El trabajo, publicado en la revista Human Movement Science, mostró que a medida que la gravedad disminuye, la ejecución motora pierde estabilidad de forma progresiva. Las tareas que exigen coordinación compleja, como usar cada mano para realizar acciones distintas de manera independiente, se vuelven más difíciles de controlar.

En lugar de sostener los patrones previstos, los participantes tendieron a desplazarse hacia conductas más fáciles y naturales. Ese cambio sugiere que, cuando el entorno modifica una fuerza básica del movimiento humano, el sistema motor reduce complejidad para sostener la acción.

La investigación estuvo encabezada por la doctora Deanna Kennedy, del Departamento de Kinesiología y Gestión Deportiva, junto con la doctora Ana Diaz Artiles y la doctora Bonnie Dunbar, del Departamento de Ingeniería Aeroespacial. El proyecto examina cómo las diferencias de gravedad influyen en la coordinación y en el control del movimiento.

Dos personas con trajes de vuelo azules realizan actividades en la cabina de un avión. Un hombre manipula un cubo y una tableta, una mujer sujeta dos cubos

Dos personas en trajes de vuelo azul oscuro realizan ejercicios de coordinación con cubos y una tableta en el entorno de microgravedad de un avión de investigación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Kennedy explicó que los seres humanos pasan toda su vida moviéndose en un entorno de 1G, donde la fuerza gravitatoria resulta familiar. Cuando esa condición cambia, indicó, también cambia la forma en que el cuerpo controla el movimiento, y comprender ese proceso permite prever en qué punto el rendimiento puede empezar a deteriorarse.

La gravedad parcial dificultó la coordinación bimanual

Para estudiar esos ajustes, el equipo evaluó cómo los participantes realizaban una serie de tareas motoras mientras atravesaban condiciones gravitatorias cambiantes durante pruebas de vuelo parabólico. La fase más reciente del proyecto utiliza una centrífuga humana de radio corto capaz de recrear durante períodos prolongados la gravedad de la Luna y de Marte.

Uno de los resultados que el equipo considera centrales es que la gravedad funciona como un factor de control que afecta la manera en que el cerebro administra el movimiento. Kennedy explicó: “Gran parte de la investigación sobre coordinación analiza cómo la velocidad cambia la conducta del movimiento. Lo que estamos mostrando es que la gravedad también cambia esos patrones de una forma muy sistemática y predecible”.

La investigación de Texas A&M evaluó la coordinación humana en pruebas de vuelo parabólico y con una centrífuga capaz de recrear la gravedad de la Luna y Marte (Imagen Ilustrativa Infobae)

Usos potenciales en rehabilitación y Parkinson

El estudio no se limita al ámbito aeroespacial. La investigadora sostuvo que las aplicaciones pueden extenderse a contextos más cercanos, porque la gravedad reducida parece afectar la manera en que el cerebro procesa el movimiento.

Esa observación abre la posibilidad de que, en el futuro, los entornos de gravedad alterada sirvan como apoyo para intervenciones de rehabilitación en personas con trastornos del movimiento. El equipo ya analiza cómo estos resultados podrían aplicarse a estudios vinculados con la enfermedad de Parkinson.

Kennedy sintetizó la lógica del planteo: “Si entendemos dónde se está descomponiendo la coordinación, ya sea que eso ocurra en gravedad alterada o aquí en la Tierra, nos da un punto en el que podemos intervenir y hacer correcciones”.

La investigación sigue en marcha y apunta a ampliar la comprensión de cómo la gravedad influye en la manera en que los seres humanos interactúan con el entorno y se adaptan a él. “Entender estos cambios puede conducir a nuevas técnicas que mejoren el rendimiento humano y a aplicaciones terapéuticas que nos permitan seguir explorando lo que es posible”, afirmó Kennedy.

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