Estados Unidos avanza hacia un nuevo diálogo con Kim Jong-un mientras crecen las tensiones con Corea del Sur por Irán

El presidente Donald Trump afirmó que el dictador norcoreano ya respondió a sus contactos y calificó las conversaciones como “muy positivas”, sin revelar detalles sobre su contenido

Infobae

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump afirmó este lunes que el líder norcoreano, Kim Jong-un respondió a los mensajes que le ha enviado para retomar el diálogo bilateral y describió los intercambios como “muy positivos”. La declaración se produjo un día después de que Trump ordenara al Pentágono reducir la escala del ejercicio militar conjunto con Corea del Sur, una decisión que vinculó directamente a su relación personal con el gobernante norcoreano.


Consultado en el Despacho Oval sobre por qué Kim no había respondido públicamente a sus gestiones desde que asumió su segundo mandato en enero de 2025, Trump respondió con una pregunta: “¿Cómo sabe que no ha respondido?”. Ante la insistencia de los periodistas, confirmó: “Sí, lo ha hecho”. Cuando le pidieron precisar en qué etapa se encontraban esas comunicaciones, se limitó a calificarlas de “muy positivos”, sin aportar más detalles sobre su contenido, la vía utilizada ni la fecha del contacto.

El mandatario estadounidense volvió a elogiar al líder norcoreano y sostuvo que el vínculo entre ambos reduce las tensiones en la península. “Estoy haciendo esto mucho más seguro. Kim Jong-un siempre me ha tratado con gran respeto. Yo lo entiendo a él, él me entiende a mí”, declaró. Trump se reunió 3 veces con Kim durante su primer mandato —en Singapur en 2018, en Hanói en 2019 y en la zona desmilitarizada coreana ese mismo año—, pero no ha vuelto a encontrarse con él desde que regresó a la Casa Blanca.

El anuncio sobre el contacto con Kim llegó horas después de que Trump, a través de su red Truth Social, ordenara a su secretario de Defensa, Pete Hegseth, “reducir sustancialmente” el ejercicio Ulchi Freedom Shield con Corea del Sur, calificando las maniobras de “inapropiadas y hostiles” hacia Pyongyang. El presidente reconoció que ya era tarde para cancelarlas por completo, dado que estaban programadas para comenzar ese mismo lunes. También reprochó a Seúl no haber respaldado a Washington en la ofensiva contra las instalaciones nucleares de Irán.

FOTO DE ARCHIVO: Miembros del ejército estadounidense se encuentran junto a un tanque M1A2 durante un ejercicio conjunto de fuego real con el ejército surcoreano, conocido como Ulchi Freedom Shield (UFS), en un campo de entrenamiento cerca de la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas, en Pocheon, Corea del Sur, el 31 de agosto de 2022
REUTERS/Kim Hong-Ji/Foto de archivo

FOTO DE ARCHIVO: Miembros del ejército estadounidense se encuentran junto a un tanque M1A2 durante un ejercicio conjunto de fuego real con el ejército surcoreano, conocido como Ulchi Freedom Shield (UFS), en un campo de entrenamiento cerca de la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas, en Pocheon, Corea del Sur, el 31 de agosto de 2022 REUTERS/Kim Hong-Ji/Foto de archivo

Para entender el momento actual conviene recordar que, tras el cumbre de Singapur en 2018, Trump ya había suspendido unilateralmente ejercicios militares conjuntos calificándolos de “provocadores”, una medida que entonces sorprendió al propio Pentágono. Las negociaciones de desnuclearización se estancaron después de la cumbre de Hanói en 2019, cuando Trump abandonó la mesa al considerar insuficiente la oferta norcoreana, un episodio que —según analistas citados por AFP— profundizó la desconfianza de Pyongyang y aceleró su acercamiento a Rusia, país al que Corea del Norte ha enviado tropas para apoyar la invasión de Ucrania.

El ejercicio Ulchi Freedom Shield, que se extiende del 17 al 27 de agosto con la participación de unos 18.000 militares surcoreanos, comenzó según lo previsto pese al anuncio de Trump. El Ministerio de Defensa de Corea del Sur señaló que las maniobras avanzan “conforme a lo planeado”, mientras que la oficina del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, indicó que ambos países mantienen una “estrecha coordinación” al respecto. Corea del Norte no se pronunció públicamente sobre el anuncio de Trump, aunque había advertido días antes que respondería a los ejercicios con un “nuevo nivel de disuasión”.

La decisión generó críticas dentro de Estados Unidos. El senador demócrata Jack Reed, principal referente de su bancada en el Comité de Servicios Armados, calificó la medida de “otra decisión inane y desordenada” del gobierno de Trump y advirtió que China y Rusia “observan con qué facilidad este presidente abandona a los aliados de Estados Unidos”. Washington mantiene desplegados unos 28.500 militares en Corea del Sur, un legado del armisticio de 1953 que puso fin a los combates de la Guerra de Corea sin llegar a un tratado de paz formal.

El episodio se produce, además, mientras Washington reubica su único portaaviones activo en el Pacífico, el USS George Washington, hacia Medio Oriente, en momentos en que la política exterior estadounidense enfrenta demandas simultáneas en dos frentes de alta tensión. La combinación de gestos hacia Pyongyang y el redespliegue de recursos militares hacia la crisis con Irán alimenta, entre aliados asiáticos, la incertidumbre sobre la continuidad del compromiso de seguridad que Washington ha sostenido en la región desde hace más de siete décadas.

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