Estados Unidos anunció “las sanciones más duras de la historia” contra Irán y exigió a China que se sume a la ofensiva
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que la nueva estrategia busca provocar el colapso del régimen de Teherán y reducir la necesidad de una nueva escalada militar
InfobaeEl secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el jueves que Washington impondrá “las sanciones más duras de la historia” contra Irán y exigió a China que coopere con la nueva ofensiva económica contra Teherán. Bessent adelantó que ofrecerá una rueda de prensa el lunes para detallar las medidas.
Las declaraciones se producen un día después de que el presidente Donald Trump advirtiera con consecuencias económicas contra cualquier país que ofrezca “cualquier tipo de salvavidas a Irán”. Donald Trump calificó la ofensiva como una “operación económica aplastante” en un mensaje difundido en su red Truth Social, mientras la guerra que Estados Unidos inició junto a Israel se acerca a los seis meses.
China compra más del 80% del petróleo que exporta Irán, según datos de 2025 de la firma de análisis Kpler; otras estimaciones recientes citadas por Bloomberg elevan esa proporción a más del 90%. Buena parte de esas compras se canaliza a través de refinerías independientes, conocidas como “teapot”, con escasa exposición al sistema financiero estadounidense, lo que ha limitado hasta ahora el alcance real de las sanciones de Washington sobre el comercio bilateral.
Bessent minimizó el impacto de sus anuncios en los mercados. “Creo que los mercados petroleros están malinterpretando lo que significa esta presión económica”, dijo, tras señalar que el crudo alcanzó el jueves su nivel más alto en más de tres semanas. “Tenemos información asimétrica y no estoy seguro de por qué el petróleo subió por esto”, agregó. El funcionario sostuvo además que una mayor presión económica reduce, en principio, la probabilidad de una reactivación militar a gran escala, aunque matizó que esa evaluación aplica “por ahora”.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron ataques conjuntos contra el país persa en la denominada Operación Furia Épica. Desde julio, Washington mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes y los accesos al estrecho de Ormuz, una medida que, según cálculos del sector privado iraní, le habría costado a Teherán miles de millones de dólares en ingresos petroleros. La economía iraní, ya debilitada por casi cinco décadas de sanciones desde la Revolución Islámica de 1979, atraviesa una fuerte depreciación de su moneda y una inflación que en julio superaba el 60% interanual.

El canciller iraní, Abás Araqchi, respondió que las declaraciones de Trump buscan distraer a la opinión pública estadounidense de sus propios problemas financieros internos, entre ellos una deuda récord y el alza de las tasas de interés. La cancillería iraní calificó además la ofensiva de “terrorismo económico” en un comunicado difundido por medios estatales.
La embajada china en Washington no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre las declaraciones de Bessent. Beijing ya había ordenado en mayo a sus empresas ignorar las sanciones estadounidenses contra varias refinerías chinas, invocando una ley de bloqueo de 2021 que impide a las firmas cumplir con sanciones extranjeras consideradas ilegítimas, en una señal de que Washington enfrentará resistencia para hacer valer su nueva ofensiva.
El anuncio de Bessent llega en un momento de relativa calma militar tras la reanudación de las hostilidades el mes pasado, cuando se rompió un protocolo de acuerdo firmado en junio. La eficacia de esta nueva fase dependerá, según los propios analistas citados por la prensa económica, de una variable que Washington no controla: la disposición de Beijing a sacrificar una relación comercial que sostiene buena parte de la economía iraní.


