El Sáhara lleva años lanzando millones de toneladas de arena al Amazonas: lejos de ser un problema, está salvando la mayor selva tropical del planeta
El polvo del desierto del Sahara contiene un nutriente esencial que permite crecer con fuerza a las plantas de la selva del Amazonas.
En concreto, los vientos alisios transportan cada año alrededor de 180 a 200 millones de toneladas de polvo desde el norte de África a través de más de 2.600 kilómetros del océano Atlántico. Mucha de esta materia se pierde por el camino, mientras que, de ese polvo, aproximadamente 27,7 millones de toneladas se depositan en la cuenca del Amazonas. Y no, lejos de ser perjudicial para la selva, el polvo cumple una función muy importante a la hora de alimentarla.
¿Por qué el polvo es esencial para la selva?
La lluvia constante y las inundaciones en el Amazonas lavan el suelo de forma continua, eliminando gran parte de sus nutrientes esenciales. El polvo del desierto contiene cerca de 22.000 toneladas de fósforo puro, exactamente la misma cantidad de fósforo que el Amazonas pierde cada año por la erosión de las lluvias. Así, sin el polvo que llega del Sáhara transportado por el viento, la flora de la selva tropical no podría sostenerse.
El origen del polvo
La mayor parte del polvo del Amazonas procede de un punto específico: la depresión de Bodélé, situada en Chad. Este lugar es el lecho seco de un antiguo lago prehistórico. Las rocas de la zona están compuestas por fósiles de microorganismos marinos ricos en fósforo, lo que convierte a esa arena en un fertilizante natural concentrado y rico en nutrientes esenciales para la selva del Amazonas.
Pero este no llega siempre de forma uniforme. De hecho, la intensidad de este transporte varía según las condiciones meteorológicas. Los investigadores observaron que los niveles de precipitación en la región del Sahel, ubicada al sur del Sahara, influyen directamente en la cantidad de polvo transportado al año siguiente. Así, cuando el Sahel experimenta periodos más secos, tiende a transportar más polvo con el viento. Por el contrario, los años más húmedos tienden a reducir este transporte natural.


