El régimen de Irán se atribuyó la victoria en la guerra contra EEUU e Israel y reivindicó el control del estrecho de Ormuz
“Ganamos las dimensiones militares y políticas”, dijo el presidente del Parlamento y principal negociador de Teherán, Mohamed Baqer Qalibaf, quien aseguró que los ataques no lograron poner fin al poder de los ayatollahs
InfobaeEl régimen de Irán aseguró este domingo que ganó la guerra contra Estados Unidos e Israel al sostener que sus adversarios no lograron alcanzar los objetivos que habían fijado al iniciar las operaciones militares el 28 de febrero. La declaración fue realizada por Mohamed Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y principal negociador iraní, quien presentó el desenlace del conflicto como un triunfo de Teherán y vinculó esa interpretación con las condiciones que el régimen pretende imponer para avanzar hacia el cierre definitivo de las hostilidades.
“Ganamos las dimensiones militares y políticas” de la guerra, declaró el dirigente iraní en un discurso difundido por la televisión estatal. También calificó el memorando de entendimiento alcanzado con Estados Unidos el 17 de junio como un “documento de honor y victoria” para Teherán.

El propio Qalibaf reconoció que la proclamada victoria iraní no implica que las Fuerzas Armadas estadounidenses hayan sido destruidas. Sin embargo, afirmó que el resultado representa una “derrota absoluta para Estados Unidos y el régimen sionista”, expresión utilizada habitualmente por las autoridades iraníes para referirse a Israel.
La narrativa oficial de Teherán busca así presentar el final de las operaciones como un fracaso de Washington y Jerusalén, pese a que el conflicto dejó abierta una disputa sobre las condiciones políticas, militares y económicas que deben cumplirse para alcanzar un acuerdo definitivo.
Disputa en el estrecho de Ormuz
El jefe del Ejército iraní, general de división Amir Hatami, afirmó que Teherán no permitirá que Estados Unidos recupere la posición militar que mantenía en la región.
“Bajo ninguna circunstancia las bases estadounidenses podrán volver a la situación anterior e Irán jamás permitirá que eso ocurra”, advirtió.
Hatami fue más allá y vinculó directamente el control de Ormuz con el eventual final de la guerra.
“El sagrado estrecho de Ormuz es una de las condiciones para poner fin a la guerra; lo preservaremos con todas nuestras capacidades”, afirmó.
La postura iraní convierte así el paso marítimo en una herramienta de presión dentro de las negociaciones. Teherán reclama el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y embarcaciones, el fin de las sanciones y la posibilidad de volver a comercializar su petróleo, mientras mantiene condicionada la reapertura de Ormuz al cumplimiento de sus exigencias.
El estrecho permanece cerrado desde mediados de julio, después de una nueva escalada militar y de la reanudación de ataques contra posiciones iraníes. Estados Unidos, por su parte, volvió a aplicar un bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes.
La disputa sobre Ormuz también expone el alcance de las pretensiones de Teherán tras la guerra. El régimen no solo busca presentar el conflicto como una victoria, sino convertir su capacidad para restringir el tránsito marítimo en una ventaja estratégica frente a Washington.
Con ambas partes todavía enfrentadas por las condiciones de un acuerdo definitivo, la reapertura del estrecho se mantiene como uno de los principales obstáculos para una normalización de las relaciones. Para Irán, Ormuz pasó de ser una vía comercial fundamental a convertirse en uno de los instrumentos centrales de su estrategia de negociación.


