El nueve sin decimales no es un dinosaurio

Muriqi o Budimir determinaron la importancia de su figura en dos modestos; Espí es salida de emergencia para un grande.

Luis Nieto
As
En la temporada 89-90, Hugo Sánchez hizo en el Madrid 38 goles a un solo toque, sublimación del papel de nueve. Con el paso del tiempo aquello no pareció suficiente. Fueron añadiéndosele decimales (nueve y medio, falso nueve…) para hacer del goleador un futbolista presuntamente más completo, como si Gerd Müller, torpedo mayúsculo, y quienes le antecedieron o sucedieron nunca hubiesen existido. Incluso Alemania, principal productor de tanques de área (Hrubesch, Dieter Hoeness, en menor medida Klaus Fischer…), detuvo su producción drásticamente. En cierto modo dejaron de estar bien vistos por su poca participación en un juego que derivaba mucho hacia lo colectivo y por una exagerada corriente esteticista. El Madrid vivió décadas de Santillana, Hugo y Zamorano hasta que Butragueño, Raúl y Benzema cambiaron la moda.

Pero resulta que ese rematador en extinción, a menudo de anatomía imponente, sigue siendo necesario en el fútbol. Carlos Espí le dio al Madrid tres puntos que la primavera decidirá si son vitales cumpliendo ese papel. Ocho goles suyos en los últimos meses de competición le otorgaron diez puntos al Levante, que se salvó con los mismos que el descendido Mallorca. Muriqi, otro del gremio, no pudo obrar ese milagro pese a los 23 tantos que se apuntó, el 50% de todos los del equipo. El dato le ha llevado al Fenerbahçe. Vale lo mismo para Budimir en Osasuna. Y en cierto modo, para Sorloth en el Atlético, al que Noruega quiso utilizar en la banda durante el Mundial sin éxito, porque el nueve sin aditivos es el segundo gran especialista del fútbol tras el portero. Con él comparte una participación escasa en el juego y también una condescendencia mínima de la afición ante sus errores.

Sin embargo, ese nueve de rompe y rasga sigue marcando la línea entre el éxito y el fracaso en los modestos y abre una puerta de emergencia en los grandes. El Madrid se la cerró con la salida de Joselu y ha vuelto a abrírsela con el fichaje de Carlos Espí.

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