El fútbol cambia y los carrileros lo padecen

 Trent es el último ejemplo de la evolución de la posición. Luis Henrique y Arthur Augusto, de Inter y Bayer Leverkusen, analizan cómo ha cambiado su rol sobre el verde.

José Félix Díaz
As
El fútbol ha experimentado numerosas transformaciones tácticas a lo largo de los años, y estos cambios no afectan únicamente a una posición concreta. En la actualidad, los porteros también deben demostrar calidad con el balón en los pies, mientras que los delanteros han dejado de limitarse al área para participar cada vez más en la creación de juego y en las tareas defensivas. Durante mucho tiempo, la función de los carrileros consistía en dar amplitud y profundidad al equipo, además de surtir de centros al delantero centro.

Hoy, sin embargo, el puesto exige mucho más: repliegue defensivo, movilidad, presión sobre la salida de balón del rival y, en muchos casos, una participación como centrocampista, interviniendo en la construcción del juego por dentro. Esta evolución táctica ha modificado la dinámica de los futbolistas que actúan por las bandas, obligándoles a ampliar sus recursos técnicos y a adaptarse constantemente.

Este sábado la teoría del cambio quedó demostrada con la posición que Mourinho quiso dar a Trent durante el amistoso ante la Fiorentina. El ex del Liverpool jugó de tercer central y casi de mediocentro a la hora de organizar cuando el balón era madridista para recuperar la posición en la banda a la hora de defender, pero sobre todo iluminando a sus compañeros con esos pases que solo ve él. Su pie es un guante. Sin olvidar, además, que se ha convertido en el futbolista alrededor del cual gira todo el balón parado. Todo en uno.

Además de los cambios individuales, los sistemas tácticos también han evolucionado en lo que va de siglo. Los equipos que emplean una línea de tres centrales se han consolidado primero en el panorama europeo y posteriormente en otras competiciones. Este sistema permite una mayor flexibilidad durante el encuentro: en fase defensiva, los carrileros retrasan su posición para formar una línea de cinco defensores, mientras que en ataque se incorporan al frente ofensivo para generar superioridad. La popularización de este tipo de esquemas ha convertido a los carrileros en piezas fundamentales, atacando como extremos y defendiendo como laterales.

Esta versatilidad puede apreciarse en futbolistas que compiten en el fútbol europeo. Arthur Augusto, de 23 años y jugador del Bayer Leverkusen desde 2023, destaca que la evolución táctica del fútbol ha obligado a los jugadores de banda a desarrollar una comprensión mucho más amplia del juego, dejando de estar ligados al carril para ocupar diferentes espacios del campo.

El fútbol cambia y los carrileros lo padecenArthur Augusto entrenando con el Bayer Leverkusen

“La posición ha cambiado muchísimo en los últimos años. Antes, el jugador de banda tenía una función mucho más definida, pero ahora es fundamental interpretar lo que requiere cada jugada, ya sea atacar el espacio, ofrecer una línea de pase a un compañero o ayudar en defensa. Esa capacidad para leer el juego y tomar la decisión adecuada marca la diferencia. He evolucionado mucho en ese aspecto desde que llegué a Europa y ahora puedo desempeñarme tanto como carrilero como lateral, dependiendo del sistema táctico del equipo. Además, al ser ambidiestro, también puedo jugar tanto por la derecha como por la izquierda”, afirma Arthur, internacional absoluto con la selección brasileña desde 2023.

Otro futbolista que ha vivido esta transformación es Luis Henrique. Formado en el Botafogo como extremo, el brasileño ha tenido que ampliar su repertorio táctico para desempeñarse por las bandas en distintos sistemas de juego desde su llegada al fútbol europeo. En el Inter de Milán, el dorsal 11 alterna funciones durante los partidos, participando tanto en la construcción ofensiva como en el repliegue defensivo. Así lo explica:

“El jugador que actúa por banda debe estar preparado para desempeñar distintas funciones durante el partido. En algunos momentos tienes que atacar como extremo, pero cuando el equipo pierde el balón también debes tener la capacidad de replegar y ayudar en defensa. Hoy me considero un futbolista más completo precisamente por haber vivido esas experiencias”, dice Luis.

El fútbol cambia y los carrileros lo padecenLuis Henrique conduce el balón durante un encuentro con el Inter

Si para Luis Henrique la adaptación es una necesidad dentro del terreno de juego, para los entrenadores también se ha convertido en un criterio decisivo a la hora de elegir a sus futbolistas. Roger Machado, entrenador y profesor de la CBF Academy, destaca que la capacidad para interpretar las distintas fases del partido es una de las cualidades más valoradas en la actualidad.

“El fútbol actual exige que el jugador de banda participe en todas las fases del juego. Puede iniciar la construcción desde la salida de balón junto al portero, intervenir en la creación al lado de los centrocampistas y llegar a los últimos metros para finalizar las jugadas junto a los delanteros. Esta variedad de funciones convierte la posición en una de las más complejas, ya que requiere no solo capacidad física para recorrer toda la banda, sino también comprensión táctica, lectura de los espacios y rapidez en la toma de decisiones. Hoy en día, los entrenadores buscan futbolistas versátiles, capaces de desempeñar todas estas funciones sin comprometer el equilibrio colectivo del equipo”, señala Roger.

Todo apunta a que esta posición seguirá evolucionando a medida que los sistemas tácticos se vuelvan cada vez más dinámicos. Para jugadores como Luis Henrique, que comenzaron su carrera con un perfil eminentemente ofensivo y han ido incorporando nuevas responsabilidades a su juego, la capacidad de adaptación ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en una condición indispensable en el fútbol moderno.

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