De residuos a vivienda: construyeron una casa con 850 bloques de plástico reciclado para una madre y su hijo
Siete toneladas de desechos se transformaron en una solución habitacional que mostró el alcance social y ambiental de un sistema constructivo alternativo
InfobaeDespués de nueve años de ahorro para comprar un terreno, Cindy Mora no tenía recursos para construir una vivienda en Alajuelita, Costa Rica. Esa situación cambió con una casa levantada con 850 bloques de plástico reciclado, una obra impulsada por varias organizaciones y respaldada por más de 800 horas de trabajo voluntario.
El proyecto permitió que Mora y su hijo de seis años accedieran a un hogar propio en un terreno que ella había logrado comprar tras varios años de esfuerzo.
Para la estructura se utilizaron 850 bloques encastrables, fabricados a partir de botellas, bolsas y envases plásticos. El sistema funciona con un mecanismo similar al de un rompecabezas, lo que facilita el montaje de las paredes y reduce parte de la complejidad del armado.
La obra no se limitó a la colocación de esos bloques. La vivienda también requirió cimientos, techo, instalaciones eléctricas y sanitarias, además de terminaciones exteriores con revoques y pintura. El resultado final presentó una apariencia similar a la de una casa construida con métodos tradicionales.

En total, el proyecto reutilizó alrededor de siete toneladas de plástico reciclado, un volumen que permitió convertir residuos de difícil procesamiento en un insumo para la construcción. Ese punto ubicó a la experiencia como un caso concreto de economía circular, con impacto en el acceso a la vivienda y en la gestión de desechos.
La experiencia no derivó en la construcción de un barrio completo con este sistema, aunque sí abrió nuevas líneas de trabajo para incorporar plástico reciclado en materiales destinados al sector. Las organizaciones que participaron en la obra también evaluaron la posibilidad de replicar propuestas similares en Costa Rica y en otros países de la región.
El proceso sumó a empleados, técnicos, albañiles y voluntarios, que aportaron tiempo y trabajo para transformar el terreno en una vivienda habitable. Hoy Cindy Mora vive en la casa junto a su hijo de seis años, en una experiencia que puso en primer plano el valor de la articulación comunitaria frente a una necesidad concreta.
En un escenario en el que solo una parte de los residuos plásticos logra reingresar a circuitos de reciclaje, el proyecto también funcionó como una referencia para analizar nuevas soluciones habitacionales con base en innovación tecnológica y recuperación de materiales.


