Así fue la "inundación del milenio" que arrasó Europa hace 700 años y sepultó a medio continente
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Viena reconstruyeron mes a mes una cadena de 16 inundaciones que, entre 1341 y 1343, arrasó ríos, destruyó puentes y mató a miles de personas
InfobaeEl año 1342 fue, en términos de inundaciones, el más extremo que registra Europa en los últimos 700 años. No fue una sola catástrofe, sino una cadena de dieciséis grandes eventos hídricos que se sucedieron durante casi dos años y afectaron al continente de forma simultánea.
Durante siglos, los registros históricos mantuvieron el foco casi exclusivo sobre esa crecida de julio de 1342, bautizada con el nombre de la festividad del día en que alcanzó su pico en el centro del Sacro Imperio Romano. Los indicios de que existían otros eventos asociados estaban dispersos en miles de documentos medievales que nadie había reunido ni cotejado de forma sistemática.

Un nuevo estudio, basado en más de mil fuentes documentales contemporáneas, demuestra que aquel episodio no fue un hecho aislado, sino la parte más intensa de una secuencia de inundaciones en cascada a escala continental, sin precedentes en los últimos siete siglos.
La investigación fue publicada en la revista Nature y liderada por la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien) con la participación de equipos de universidades de toda Europa. El trabajo combina historia medieval, hidrología y climatología para reconstruir, mes a mes, qué regiones fueron inundadas entre finales de 1341 y 1343, con qué magnitud y qué procesos climáticos pudieron haberlos desencadenado.
La reconstrucción identifica 16 eventos de inundación mayores a lo largo de casi dos años. Cuatro alcanzan períodos de retorno, es decir, la frecuencia estadística con la que cabe esperar que una inundación de cierta magnitud vuelva a ocurrir, de entre 500 y 1.000 años.

El estudio les asigna nombres vinculados al calendario litúrgico: la inundación de la Candelaria, la de la Magdalena, la de Santiago y la de Bartolomé.
La de la Candelaria, en febrero de 1342, afectó a Europa Occidental y Central y arrastró dos tercios del histórico Puente de Judita sobre el Moldava, en Praga, una estructura que databa del siglo XII.
La de la Magdalena, en julio del mismo año en el sur de Alemania, destruyó puentes, molinos y núcleos habitados a lo largo del Rin y el Meno, y alcanzó magnitudes que podrían repetirse apenas una vez cada 1.000 a 10.000 años. Las de Santiago y Bartolomé, en 1343, afectaron principalmente los Alpes septentrionales y los Cárpatos, según detalla el estudio.

“Muchas miles de personas murieron en las inundaciones, por el hambre y por la enfermedad”, afirmó Andrea Kiss, historiadora medievalista y geógrafa de la TU Wien y autora principal del estudio, según el comunicado de prensa institucional.
El estudio detalla además que las aguas no cedían completamente entre evento y evento, lo que generó problemas sanitarios prolongados: enfermedades de transmisión hídrica, entre ellas lo que los documentos medievales llaman una “enfermedad hemorrágica mortal” —probablemente disentería— se propagó por las zonas más afectadas.
Las causas climáticas: volcanes y hielo ártico
El equipo identificó una combinación de factores que constituye, según el trabajo, una explicación plausible para la concentración de inundaciones en tan poco tiempo. Alrededor de 1340 y 1341, se produjeron al menos cinco erupciones volcánicas tropicales y un número elevado de erupciones fuera de las regiones ecuatoriales, entre ellas la del volcán Hekla en Islandia en 1341.

Los aerosoles de azufre, partículas microscópicas que esas erupciones lanzan a la estratosfera, la capa de la atmósfera ubicada entre unos 12 y 50 kilómetros de altitud, tienden a bloquear parte de la radiación solar y a enfriar las temperaturas superficiales del hemisferio norte.
Ese enfriamiento probablemente desplazó hacia el sur la corriente en chorro del Atlántico Norte, una banda de viento de alta velocidad en altura que actúa como guía de los sistemas de baja presión, y favoreció condiciones que aumentan la probabilidad de que ciclones intensos y lluvias prolongadas afecten al continente.
Al mismo tiempo, el trabajo señala que reconstrucciones basadas en núcleos de hielo del mar de Barents apuntan a un retroceso multianual del hielo marino ártico en esa zona a partir de mediados de la década de 1330, un factor que el estudio considera una contribución posible, aunque no definitivamente probada.


