Zelensky deseó que en los próximos meses se den las condiciones para una paz “digna”: “Ya sea por la fuerza o por la diplomacia”
El presidente ucraniano afirmó que su país ya planteó “todas las propuestas, todas las opciones diplomáticas” para una resolución pacífica del conflicto con Rusia
InfobaeEl presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, afirmó este domingo que en los próximos meses se darán las condiciones para alcanzar una paz “digna”, ya sea “por la fuerza o por la diplomacia”, y reclamó con urgencia más misiles para los sistemas de defensa aérea Patriot. El anuncio llega a pocos días de la cumbre de la OTAN en Ankara, en un momento en que Ucrania intensifica sus ataques de largo alcance contra infraestructuras energéticas rusas, generando escasez de combustible en Rusia y apagones en la estratégica península de Crimea.
“Ucrania ha planteado ya todas las propuestas, todas las opciones diplomáticas y esperamos que en los próximos meses se acerquen las condiciones para una paz digna ya sea por la fuerza o por la diplomacia. Tenemos que poner fin a esta guerra con dignidad y con una paz real”, declaró el mandatario en su mensaje vespertino diario. La alocución tiene especial resonancia: mañana arranca en Ankara la cumbre de la Alianza Atlántica, foro en el que Zelensky espera presionar a Donald Trump para que renueve el compromiso mediador de Washington.
La defensa aérea ocupó un lugar central en el discurso. Zelensky reconoció que proteger el cielo ucraniano “no es nada fácil” y señaló que los misiles para los sistemas Patriot son “una prioridad”. Su llamamiento se produjo sin mencionar la polémica en torno a una presunta entrega secreta de misiles Patriot estadounidenses a Kiev, episodio que tensó las relaciones entre Polonia y Washington en las últimas semanas.
Los ataques ucranianos de la madrugada contra Rusia dañaron la central petrolera ya atacada en junio.
El mandatario aludió a los ataques con drones de largo alcance contra la retaguardia rusa, una campaña sostenida desde principios de junio dirigida contra refinerías, terminales petroleras y centros de producción de combustible. “Es importante que nuestra gente de Crimea y de otras partes del territorio ocupado comprendan que el objetivo de Ucrania es que la ocupación sea insostenible para el ocupante”, señaló. La península, anexionada ilegalmente por Rusia en 2014, sufre apagones y escasez de carburante como consecuencia de esa ofensiva aérea.
Zelensky anunció “debates serios” con sus aliados para imponer nuevas sanciones que “limiten los ingresos de Rusia y su capacidad para hacer la guerra”. Kiev llega a este momento en la convicción de que su posición táctica es la más sólida desde hace años, tanto por los resultados de la campaña aérea como por una línea de frente donde las fuerzas rusas no han logrado avances sustanciales en los últimos meses.
La cumbre de Ankara, el 7 y 8 de julio, es el escenario más inmediato. Los aliados prevén formalizar un paquete de ayuda militar cifrado en torno a 70.000 millones de euros para 2026 y 2027, y está prevista una reunión bilateral entre Zelensky y Trump. Zelensky advirtió que la inteligencia detecta preparativos rusos para una nueva oleada de ataques de saturación, patrón que vinculó al calendario político: el ataque del 3 de julio contra Kiev con 74 misiles y 496 drones —al menos 27 muertos y más de 90 heridos— ilustra la brutalidad de esa táctica.
Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, las posiciones permanecen alejadas: Putin exige el reconocimiento de los territorios ocupados y el veto al ingreso de Ucrania en la OTAN; Zelensky reclama un alto el fuego incondicional, la retirada rusa y garantías vinculantes. La presión ucraniana sobre la infraestructura energética rusa y el protagonismo de Ankara como escenario diplomático abren una ventana cuya amplitud, por ahora, nadie puede calibrar.


