Un nuevo paisaje con Ferran Torres
El Barcelona confía en renovar al héroe de España en el Mundial y quiere conocer cuánto antes sus intenciones.
Ferran ahora disfruta del momento más importante de su carrera, mientras en los despachos de la dirección deportiva azulgrana observan el escenario con cierta preocupación. La situación no es fácil. La idea de Deco y el club era aplazar las negociaciones para su renovación hasta septiembre por un tema de fair play. Si el Barcelona amplía el contrato del futbolista, a la lógica mejora salarial se le debe añadir un pago de siete millones al Manchester City, tal y como está especificado en su contrato de traspaso. Y este punto trastoca los planes del Barça, que antes quiere cerrar las inscripciones de todos los fichajes: Gordon, Adeyemi y el futuro nueve.
El Barcelona quiere seguir contando con Ferran Torres, pero le pide tiempo y paciencia. Este retraso para iniciar las negociaciones no sentó demasiado bien al delantero, que siente que su continuidad no ha sido tratada como una prioridad. Esperaba una apuesta más decidida por parte de la entidad azulgrana después de convertirse en un futbolista muy importante para Hansi Flick, especialmente en la pasada temporada, en la que alternó con Lewandowski como delantero centro titular. Antes de septiembre, eso sí, es muy probable que Barça y jugador se encuentren para clarificar las intenciones de unos y otros.
Mientras, el PSG se mantiene atento a la situación del delantero. Luis Enrique siempre confió en él y, pese a que en París también tendría mucha competencia, a Ferran Torres no le desagrada la idea de jugar en el vigente campeón de la Champions. Si hay oferta formal, la escuchará.
El Mundial ha revalorizado todavía más al valenciano, una circunstancia que podría llevar al Barcelona a elevar sus exigencias económicas si el futbolista pide que lo traspasen. El problema es que el tiempo juega en su contra y no tiene la sartén por el mango. A partir del 1 de enero, Ferran podrá negociar con cualquier otro club para irse gratis, lo que coloca al Barça en una posición de debilidad. Es un asunto delicado porque el Barcelona quiere que siga, Ferran Torres tampoco ve mal continuar, pero si la renovación sigue aplazándose, la relación se va desgastando.


