Un Mundial bajo la lupa

El arbitraje del Mundial vive semanas de tensión: decisiones discutidas, uso de la tecnología y polémicas que han marcado el ritmo del torneo y encendido el debate entre selecciones y aficionados.

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Un mes y un día de Copa del Mundo y 100 partidos dan para mucho. Decir adiós en un Mundial es algo muy duro, porque es una competición que consigue lo que ninguna otra: que un país entero esté pendiente de lo que sucede en un terreno de juego. Pasa con los candidatos al título y con los recién llegados. Hasta esta edición, y desde que apareció el VAR, el arbitraje y el uso de la tecnología habían ayudado a que el protagonismo fuera de los que juegan al balón, pero en este 2026 el arbitraje está en el foco, señalado por casi todos y, lo quiera o no, Donald Trump ha participado activamente en ello al poner en cuestión el sistema de la FIFA, tal y como se ha entendido hasta ahora. Desde la aparición del presidente norteamericano, todo tiene un doble sentido y esa es la realidad.


El responsable arbitral, PierLuigi Collina, ha defendido hasta el momento las decisiones de los suyos, incluso las de los dos cuartos de final celebrados en la tarde-noche del sábado norteamericano. Una de ellas, la del Inglaterra-Noruega, vía redes sociales, y la del Argentina-Suiza, hablando del perfecto uso del VAR en la jugada que terminó con la expulsión de Embolo. Respecto a esta última, los suizos se quejaron de la cantidad de simulaciones por parte de los argentinos que, al contrario que la del delantero suizo, no fueron señaladas.

Un Mundial bajo la lupaPierluigi CollinaPATRICIA DE MELO MOREIRA

El respaldo a las decisiones tomadas por los colegiados es casi absoluto, tal y como quedó demostrado con la segunda aparición del colegiado norteamericano Ismael Elfath, señalado al máximo por la dureza que permitió a Uruguay ante España y que después fue designado para el Brasil-Noruega. Y es que las designaciones, a veces, tampoco han sido muy bien entendidas, como aquello de que un árbitro francés imparta justicia a Argentina y que un argentino haga lo mismo con Francia.

Siempre que se pregunta de manera oficial a la FIFA sobre el asunto arbitral se acude a aquello de la frustración de la derrota, pero sí resulta llamativo que en esta Copa del Mundo las situaciones polémicas se estén multiplicando, más aún cuando todo es a vida o muerte. En la fase de grupos, y especialmente en las dos primeras jornadas, la polémica no había aparecido, o quizá solo con un gol anulado a Brasil ante Escocia por una supuesta falta de Vinicius, que solo vio el árbitro. Todo se ha multiplicado en las dos últimas semanas. En ese lote del arranque del Mundial se puede colocar la posible amarilla a Messi que no fue mostrada, así como dos penaltis aparentemente claros y no pitados a favor de Ghana ante Inglaterra y de Senegal frente a Noruega.

Un Mundial bajo la lupaVinicius protesta su gol anulado.MICHAEL REAVES

En muchas ocasiones, cuando la discusión es protagonista aparece lo emocional, lo emotivo de la situación, algo que se demostró con lo dicho tras el gol anulado a Irán ante Egipto en el último minuto y que supuso su eliminación. Fue el arranque de la discusión, pero se demostró que la decisión fue justa, más allá de lo milimétrico del fuera de juego. Antes llegó la aplicación de la llamada ley Vinicius, cuando el paraguayo Almirón fue expulsado por taparse la boca. Circunstancia que se repitió con Hincapié, pero no con otros jugadores que han hecho lo mismo, ya que la FIFA explicó que no fue en medio de discusiones que pudieran dar a pensar que existía insulto de por medio.

Curiosamente, es en el uso de la tecnología donde está apareciendo el debate con mayor intensidad. El supuesto ligero toque al balón por parte de Igor Matanovic, que la tecnología detectó, significó que Croacia no pudiera ir a la prórroga ante Portugal. El croata lo negó, la evidencia lo puso en duda, pero el sensor dictó sentencia.

En la ronda de dieciseisavos, el VAR anuló un gol a Alemania por supuesta obstrucción al portero paraguayo, en la aplicación de la nueva norma que tiende a proteger al guardameta. Hubiera supuesto la clasificación germana, ya que la acción tuvo lugar en los últimos minutos de la prórroga.

Un Mundial bajo la lupaEl colegiado Jalal Jayed consulta en el VAR la acción que terminó con la anulación del gol de Alemania en la prórroga ante Paraguay.Pilar Olivares

En la misma fase eliminatoria llegó la madre de todas las polémicas. La FIFA —mejor dicho, su comité independiente de disciplina— decidió dejar sin castigo a Balogun, tras una llamada filtrada de Donald Trump a Infantino, que el propio presidente norteamericano confirmó. Tras lo sucedido, y debido a la gravedad de los hechos, todo el mundo dio su versión. La UEFA pidió justicia. Bélgica también. Habló el presidente de la FIFA, el del citado comité, pero lo peor es que el fútbol quedó temblando.

El Egipto-Argentina abrió, por así decirlo, lo que se denomina duda estructural, es decir, lo que rodea a las supuestas ayudas a los favoritos, asunto muy social y que se apoya en gestos de Infantino o de otros dirigentes en situaciones sin contexto alguno.

Era octavos de final y Egipto protestó por el distinto rasero aplicado en dos jugadas que ellos consideraron semejantes y que, a la vista de todo el mundo, sí podían ser muy parecidas. Desde el VAR se avisó para que anularan un gol a los africanos, algo que no sucedió con una jugada con grandes similitudes en un gol logrado por Enzo Fernández.

El Inglaterra-México del Azteca fue uno de los partidos más calientes por arbitraje y de más visitas al VAR, aunque todas acertadas, con una expulsión a Quansah, un penalti a favor de México tras la revisión y, además, una jugada muy rara en la reanudación después del gol de Kane, que generó enfado en el banquillo mexicano.

En ese choque, además, hubo una anécdota alrededor del reglamento, ya que el colegiado acabó dándole la posesión a Inglaterra en un saque de centro de México, al considerar que no lo hicieron de manera correcta.

En el partido de cuartos disputado entre España y Bélgica hubo dos claras manos en cada área. El VAR las revisó y dictaminó que no eran sancionables como penalti. Rudi García, el perdedor, reclamó el penalti. De la Fuente, el ganador, calló.

Un Mundial bajo la lupaLa mano de Rodri protestada por Bélgica.CARL RECINE

La noche de máxima tensión estaba por llegar, y esa fue la de los dos partidos que cerraban los cuartos de final. Noruega se fue feliz por lo hecho en tierras norteamericanas, pero llorando amargamente por lo que le hizo el arbitraje en su partido ante Inglaterra. Sorprendió ver a Turpin, uno de los mejores colegiados del mundo, dudar tanto y, cierto es, no muy bien asesorado desde el VAR. Tanto es así que señaló un penalti a favor de Inglaterra que, desde la sala VOR, le obligaron a rectificar.

Todo arranca con un gol noruego anulado por falta de Haaland sobre Anderson por un empujón en el área. Aparentemente claro y evidente, pero cierto es que en otras situaciones se decide pasar por alto. El primer gol de Bellingham habría llegado después de que el balón tocara antes en el soporte de la cámara aérea, algo que negó el sensor del balón, pero que Fox confirma que existió movimiento en su cámara. En este choque llamó la atención que el equipo VAR estuviera comandado por Jérôme Brisard, el mismo de la polémica del Argentina-Egipto.

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