Un ataque en Damasco dejó nueve muertos y 22 heridos
Este incidente desató el pánico entre quienes se encontraban en el lugar, tanto dentro como fuera del establecimiento
InfobaeUna explosión en plena tarde destruyó una cafetería ubicada en el centro de Damasco, capital de Siria, cerca del Palacio de Justicia, y dejó como saldo nueve muertos y al menos 22 heridos, según confirmaron las autoridades tras el ataque.
La fuerza de la detonación alcanzó tanto a quienes se encontraban en el interior del local como a los comercios vecinos, con daños materiales importantes en la zona. Comerciantes y vecinos relataron que la onda expansiva sacudió vidrios y paredes, mientras numerosas personas intentaban socorrer a los heridos.
Nour Khayyat, dueño de una tienda cercana, contó que el temblor se sintió con fuerza y que la calle se llenó de gritos y carreras. Mohamed al Zahabi, propietario de una óptica próxima, llegó hasta el café y encontró cuerpos en el suelo y manchas de sangre, imágenes que le recordaron los años más duros de la guerra civil en Damasco.
Las fuerzas de seguridad desplegaron equipos de emergencia y perros rastreadores, establecieron un cordón de seguridad y realizaron registros exhaustivos para descartar la presencia de otros explosivos. La policía recogió pruebas, entrevistó a testigos y revisó grabaciones de cámaras de seguridad mientras la investigación avanzaba para identificar a los responsables del atentado.

El Ministerio del Interior catalogó el ataque como un acto terrorista y aseguró que los autores serían perseguidos y llevados ante la justicia. Las autoridades pidieron a la población no difundir rumores y esperar los comunicados oficiales sobre el avance de la investigación.
El gobernador de Damasco, Maher Eldibi, se hizo presente en el lugar y señaló que cada vez que la ciudad logra cierta estabilidad, surgen acciones violentas que buscan interrumpir el proceso de recuperación.
Este atentado representó el episodio más letal en la capital siria desde junio de 2025, cuando una explosión suicida en una iglesia dejó 25 víctimas fatales. Desde la llegada de las nuevas autoridades islamistas en diciembre de 2024, Damasco experimentaba una relativa calma, aunque persistían incidentes de menor gravedad.
De igual manera, ningún grupo reivindicó la autoría de la explosión, lo que aumentó la incertidumbre entre la población. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y condenó los ataques contra civiles, con énfasis en la importancia de identificar y enjuiciar a los responsables.
Al finalizar la jornada, la capital permanece bajo un fuerte dispositivo de seguridad, mientras las autoridades continúan con las investigaciones y la comunidad local intenta asimilar el impacto de un nuevo golpe a la estabilidad de la ciudad, que todavía enfrenta el desafío de dejar atrás casi 14 años de conflicto.


