Southgate, ¿eres tú?

Los Three Lions habían demostrado ser expertos, ante México y Noruega, en el arte amarrategui. Ante el mejor de todos los tiempos, no era lo ideal.

Pablo Montaño
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Para qué caer en una trampa cuando puedes tropezar con dos. La segunda, propia. En lo futbolístico, Inglaterra partía bastantes escalones por encima de la vigente campeona del mundo. La superioridad técnica de los Three Lions, con permiso de Messi, era evidente y palpable. De ahí el Calcio Storico, a la argentina, planteado por Scaloni. Tuchel cayó de lleno en el intento albiceleste de decantar la balanza, o como mínimo equilibrarla, a base de garra e intensidad. Y alguna que otra falta, sí. Desde el camino al estadio en autobús hasta el terreno de juego, pasando por los himnos, el plan argentino era (casi) perfecto. Y cuando el alemán parecía haberse escabullido, por fin, del ‘cepo’ argentino, se inmoló.

Ser más pragmático que el propio Southgate era complicado, pero el actual seleccionador de Inglaterra lo superó. Con creces además. Los Three Lions habían demostrado ser expertos, ante México y Noruega, en el arte amarrategui. Encomendados a las ‘Hands of Jord’ y el controlador aéreo Burn, la Selección inglesa solo tenía que volver a sufrir para estar en la segunda final mundialista de su historia. Aunque defender su área parecía lo suyo, el plan, en este caso inglés, era, como poco, arriesgado. Y tanto que lo fue. Hundirse con cuatro centrales y dos laterales, regalándole la frontal del área al mejor jugador de todos los tiempos, no era lo ideal. Menos aún cuando te eliminan de la Copa del Mundo con un tanto de cabeza en el área pequeña. Inglaterra ha perdido una oportunidad histórica y Tuchel, quizás, su cargo.

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