¿Qué explicaría el 'cablegate' en el Noruega-Inglaterra?
La
teoría más apoyada es la del punto ciego. Al ser una zona alta y con
mucha 'interferencia', con cables, raíles, cámaras..., el sensor del
balón lo tuvo que recoger, pero no transmitió la señal al VAR.
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El
gol que igualó el partido entre Noruega e Inglaterra y que terminó
siendo decisivo para el pase de ésta a semifinales del Mundial 2026
llegó envuelto en polémica. En el minuto 45+2, un saque de puerta de
Ørjan Nyland en Miami pareció golpear uno de los cables de la spider-cam
antes de que el balón cayera a los pies de Anderson. Tres pases
después, Jude Bellingham firmaba el 1-1 que abriría la puerta a la
remontada inglesa.
La reacción noruega fue inmediata. Nyland señaló al cielo, Haaland reclamó al árbitro francés Clément Turpin
y Ståle Solbakken protestó desde el banquillo. El VAR, sin embargo, no
detuvo la jugada. La denuncia corrió a todo trapo por las redes sociales
hasta desembocar en teorías conspiranoicas sobre el interés de FIFA en
que sus cuatro mejores selecciones estén en las semifinales.
De hecho, este organismo, antes de acabar el partido, emitió un comunicado:
el sensor del balón conectado no mostró ningún pico de actividad
mientras el esférico estaba en el aire, así que no había evidencia de
que hubiera tocado el cable. Las imágenes de televisión, sin embargo,
parecen mostrar un cambio brusco de trayectoria. ¿Cómo puede haber esa
contradicción entre lo que muestra el vídeo y lo que dice la tecnología?
La respuesta está en cómo funciona el balón inteligente del Mundial.
Un electrocardiograma dentro del balón
El comunicado de FIFA de que no hubo ningún pico de actividad que confirmara el contacto se
contradice con lo ocurrido la semana pasada en el Portugal-Croacia de
dieciseisavos. Entonces, el sensor detectó un roce de Igor Matanović
tan leve que ni el propio jugador estaba seguro de haberlo dado —dijo
haber sentido apenas el pelo rozando el balón—, y esa señal bastó para
anular el gol de Gvardiol por fuera de juego. Si el sistema puede captar
eso, ¿cómo no iba a registrar un golpe con un cable de acero, lo
bastante fuerte como para desviar de forma visible la trayectoria del
balón?
Así captan las antenas las señales
La teoría más sólida es que dentero del balón oficial, el Adidas Trionda, hay un sensor de movimiento (IMU)
que funciona de manera completamente autónoma, sin depender de nada
externo. Registra golpes, giros y vibraciones 500 veces por segundo, y
genera un pico característico cada vez que algo lo golpea, sea un pie,
una cabeza o, en teoría, un cable. Se entendería como el latido de un
electrocardiograma. Esto ya ocurre en cualquier punto del campo, sin
excepción: el sensor no necesita avisar a nadie para sentir el golpe.
El problema aparece un paso después. Esa información tiene que salir del balón por radio
y viajar hasta una red de antenas colocadas alrededor del terreno de
juego, que es la que finalmente entrega los datos al VAR. Es decir, hay
dos procesos distintos: uno es sentir el golpe (que ocurre siempre,
dentro del balón) y otro es transmitir y recibir esa información (que
depende de la cobertura de la señal en cada punto del estadio).
La cámara aérea y toda su estructura —cables tensores, poleas, motores, raíles metálicos— cuelga a una altura considerable,
generalmente muy por encima del punto donde el balón vuela en una
jugada normal, y lejos del anillo de antenas perimetrales instalado a la
altura del campo.
Noruega protesta a Turpin una acciónLAPRESSE
Además, ese tipo de estructuras metálicas suspendidas son, precisamente,
el tipo de elemento que puede generar interferencias o rebotes de señal
en sistemas de radio de banda ultra ancha (UWB), la tecnología que usan
estos balones para comunicarse con las antenas. No sería la primera vez
que una masa metálica cercana genera una zona de sombra o de mala
cobertura para este tipo de transmisiones.
La hipótesis más apoyada es que el balón si sintió el cable, pero el paquete de datos
correspondiente a ese instante exacto pudo perderse en el trayecto,
justo en una zona del estadio con peor cobertura de la red de antenas
por la interferencia de la propia estructura de la cámara. Un apagón de
señal —el sensor sintió el golpe, pero esa información nunca llegó a
destino—, una especie de punto ciego del estadio o que el balón
estuviera fuera del cubo imaginario que se trazaría con la trigonometría
de todas las cámaras, es lo que podría explicar lo que otras teorías no
lo pueden hacer. Por ahora.