¿Por qué nadie habla de Dembélé?

El crack francés levanta la voz en el momento más importante del Mundial antes de enfrentarse a España

Marca

Ousmane Dembélé siempre aparece... aunque casi nunca sea el primero del que se habla. Francia apunta a España en las semifinales del Mundial pendiente de los goles de Mbappé, de sus récords y de cada uno de sus récords. A su lado, con mucho menos ruido, el vigente Balón de Oro ha ido construyendo uno de los torneos más completos y decisivos de su carrera.


Hay un verdadero problema con Dembélé en la selección francesa...

RMC

Cinco goles y dos asistencias. Y una influencia dentro del vestuario que ya va mucho más allá de lo que produce sobre el césped. Los números asustan, su importancia en Francia no deja de crecer y, sin embargo, Dembélé continúa extrañamente alejado del centro de la historia. Algo que nunca le ha importado demasiado. El Mundial debía ser la confirmación definitiva con Francia. Sin embargo, empezó torcido.

De señalado a imparable

En su debut contra Senegal no encontró las necesarias para sentirse cómodo. Deschamps intentó acercarlo a Olise por dentro pero pareció más desubicado de lo normal y apenas encontró espacios para intervenir. Por eso las críticas (injustas) poco tardaron en llegar. El más duro fue Di Meco, exfutbolista francés y analista en RMC. “Hay un verdadero problema con Dembélé en la selección francesa. Sus actuaciones son mediocres, no tiene ningún partido significativo. Incluso por detrás de Mbappé, le cuesta. Nunca tendrá un equipo construido a su alrededor como en el PSG porque está Mbappé y el equipo está hecho alrededor de Mbappé". No pudo estar más desacertado.

El extremo del PSG comenzó a soltarse, recuperó confianza y fue acercándose poco a poco a la versión que había dominado Europa con el PSG. Después llegó la explosión. El triplete frente a Noruega cambió definitivamente el panorama para el mosquito. Desde entonces, Dembélé juega con más libertad, pisa más el área y participa con mayor naturalidad en la creación. Ha encontrado su lugar sin necesidad de desplazar a Mbappé ni reducir la influencia de Olise. El problema de convivencia que se planteó después del debut se ha transformado en una de las grandes fortalezas de Francia.

Llevo ya diez años en la selección francesa. Hay que levantar la voz. Soy uno de los veteranos del equipo

Dembélé

Su gol contra Marruecos fue la mejor demostración. Antes de la jugada, Mbappé le pidió que permaneciera en el eje porque intuía que podían encontrar una transición. El capitán arrancó, arrastró a la defensa y liberó el espacio. Dembélé recibió, ajustó el disparo y sentenció el partido. "Me dijo que me quedara en el centro porque tendríamos la oportunidad de salir al contraataque. Hizo una carrera muy buena para dejarme el campo libre”, explicó tras la victoria.

La explosión del Mosquito

Su evolución también se ha producido fuera del campo. Dembélé se ha convertido en una de las voces más respetadas del vestuario francés y en uno de los referentes absolutos de una generación que vuelve a luchar por el título. “Llevo ya diez años en la selección francesa. Hay que levantar la voz. Soy uno de los veteranos del equipo”, afirmó. No fue una frase menor. Durante mucho tiempo, Dembélé fue uno de los futbolistas más jóvenes, despreocupados y protegidos del grupo. Hoy es uno de los hombres a los que escuchan los demás. “Estamos muy contentos. Es la tercera vez consecutiva que Francia alcanza las semifinales de un Mundial y eso es excepcional. Vamos a mantener esta concentración para llegar hasta el final”.

Y es que hay otro dato que explica mejor que ningún otro la transformación de Dembélé. Nunca había firmado un Mundial como este. En Rusia 2018 levantó la Copa del Mundo, pero apenas disputó cuatro partidos y no marcó ni asistió. En Qatar 2022 fue titular en los siete encuentros de Francia, incluida la final contra Argentina, y repartió dos asistencias, aunque tampoco vio puerta. Ahora, antes incluso de las semifinales, ya suma seis partidos, cinco goles y dos asistencias. Nunca había tenido un peso tan determinante en una Copa del Mundo. Por eso, Francia siempre tendrá a Mbappé como gran amenaza y como protagonista inevitable, pero a su lado aparecerá otra vez Dembélé.

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