Pasó Boca; pero que no pase más, Boca
Los últimos 15’ sirvieron para demostrar que el Xeneize regaló 75’ ante un rival al que debió pasar en los 180’ y no pateando penales, una peligrosa costumbre.
La desfachatez de Aranda, la guapeza de Flores y el pase siempre claro de Paredes
bastaron para arrinconar en el final a un laborioso O’Higgins que supo
explotar las innumerables concesiones del Xeneize, con un Figal dando un repertorio de errores no forzados, incluido el despeje para el medio (ABC del no) que Pancho González convirtió en golazo sin oposición de Montero.
El
resto de la defensa tampoco se destacó, entre errores y cierres
tardíos, por eso el partido transcurrió con esa sensación permanente de
incomodidad y fragilidad al no tener la pelota.
Si bien esta vez el 5 no pudo poner cara a cara a un compañero con el arquero rival con un pase de tres dedos (nos tiene malacostumbrados), fue claro a la hora de distribuir el juego y se destacó en los minutos finales, cuando la bocha quemaba: tremendo centro venenoso sobre la hora para Costa, que cabeceó desviado.
Delgado, aun alejado del nivel con el que se ganó tres veces la titularidad, se entregó por completo y en medio de imprecisiones empujó al equipo. Y Ascacíbar no se halló en el partido.
Decir que Villa jugó mal por haber ido a la derecha es un facilismo. Más allá de que en Boca jugó 47 de sus 175 partidos por esa banda, no tomó buenas decisiones y nunca desequilibró ni se asoció con criterio.
En el segundo tiempo se pasó a la izquierda y a los 10’ fue
correctamente reemplazado por Arruabarrena, que dejó en claro que no se
casa con nadie. En su lugar ingresó el Guapo Flores, que estuvo mucho más vertical, osado y desequilibrante, hasta estrellar en el travesaño un remate con rosca que merecía red.
Que esa haya sido la única modificación del Vasco en un partido que luego llenaría de adjetivos negativos y autocrítica habla más de un mensaje a Riquelme sobre el plantel del que dispone: ni Velasco, ni Zenón, ni Ángel Romero, ni Giménez tuvieron minutos, aun perdiendo y con una actuación alarmante de Merentiel, que desde su golazo al Bayern Múnich nunca recuperó aquel nivel.
Ah, antes de los penales hubo hubo un penal no cobrado por mano de Brizuela en el último gran remate de Aranda, que le agregó mucha terminación a sus siempre interesantes intervenciones. El VAR colombiano liderado por David Rodríguez, bien, gracias.
En
la definición desde los 12 pasos, Paredes no falló, Merentiel se sacó
la mufa (venía de errar 4 al hilo en tandas), Figal nos sacó la única
sonrisa de su noche, Montero nos sacó la primera sonrisa desde su debut
en Boca, Aranda aprendió que los penales no se pican
(un remate así solo busca el lucimiento personal vs. la chance de
quedar muy expuesto) y Blanco tuvo personalidad para cerrar la serie.
“No estamos contentos: sí por haber pasado, pero no por la actuación”, “jugando así van a ser pocas las victorias que consigamos” y “lo hablamos en el vestuario: pasamos, pero no hay mucho más por decir”, fueron algunas de las lapidarias frases del DT en conferencia. A confesión de parte, aguante Boca, vamos los pibes, traigan un 2 y un 9 y a mejorar muchísimo si se quiere terminar el año festejando algo propio y no la desgracia ajena, que se acumula en containers.


