Mundial 2026 / El Tour de Francia

Las diez etapas que España deberá superar para alcanzar la final del Mundial. Del aparente terreno favorable de los laterales al monstruo final

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El camino hacia la final no pasa por un estadio. Pasa por una montaña. España tendrá que escalar diez puertos para eliminar a la Francia más poderosa de los últimos años, una selección que llega al duelo como la máxima goleadora del Mundial, invicta y con un arsenal ofensivo que asusta a cualquiera. Cada etapa esconde una trampa diferente. Algunas invitan a atacar. Otras exigen sobrevivir. Y cuando todo parezca superado, aún quedará coronar el puerto más temible del recorrido. Allí espera Kylian Mbappé.


Etapa 1. El falso llano: hacer daño por los laterales

Todo Tour comienza con un tramo que parece sencillo. En este caso, el recorrido invita a mirar hacia las bandas. Los laterales franceses son, probablemente, la línea menos dominante del equipo. Digne ha sufrido durante el torneo cuando le han buscado en el uno contra uno y Francia protege muchas veces esa zona con ayudas de sus extremos. La otra banda será para Koundé. No es casualidad que Konaté, preguntado por Lamine Yamal, evitara hablar de marcajes individuales: "No pensamos específicamente en él. España tiene muchos jugadores capaces de hacer daño". Si Lamine Yamal y Nico Williams consiguen fijarlos y obligarles a defender cerca de su área, España puede encontrar una vía para empezar a inclinar el partido.

Etapa 2. El puerto de la posesión

Francia se siente cómoda sin balón, pero no disfruta persiguiéndolo durante largos periodos. España, seguramente la selección con más capacidad para monopolizar la posesión, buscará precisamente eso: instalarse en campo rival y obligar al equipo de Deschamps a correr detrás de la pelota. Pedri, Olmo, Rodri, Fabián y compañía tienen la misión de convertir el centro del campo en territorio español y evitar que el encuentro se rompa. La Roja lidera el Mundial en posesión, con un 60% de media, y también figura entre las selecciones que recuperan antes la pelota tras perderla. Francia, en cambio, vive mucho más cómoda sin ella... aunque no le importa adueñarse del balón.

Etapa 3. Prohibido perder el equilibrio

Aquí aparece el primer gran aviso del recorrido. La primera subida complicada. Cada pérdida puede convertirse en una ocasión de gol. Francia es la selección más peligrosa del Mundial cuando roba y sale al espacio. Mbappé, Dembélé, Olise o Doué apenas necesitan tres pases para recorrer medio campo y plantarse delante del portero. España deberá asumir riesgos con el balón para conseguir profundidad y encontrar el hueco, pero minimizar los errores será casi tan importante como atacar. Luis de la Fuente ha insistido durante todo el torneo en que hay que atacar con equilibrio, una idea que cobra todavía más sentido frente a una selección letal al espacio.

Etapa 4. La muralla francesa... y presión tras pérdida

Antes de pensar en marcar hay que superar una de las defensas más potentes del torneo. Saliba y Upamecano forman una pareja de centrales que mezcla fuerza, velocidad y dominio del juego aéreo. Permiten a Francia defender muchos metros por delante de su portería porque son capaces de corregir cualquier balón largo y ganar la mayoría de los duelos individuales. Romper esa primera barrera será una de las claves del partido. "Quizá no se habla lo suficiente de nuestra presión tras pérdida porque ofensivamente lo que proponemos es tan espectacular que toda la atención se va hacia ahí y la gente no pone tanto el foco en ese aspecto", explica Konaté.

Etapa 5. El laboratorio Olise

Si Mbappé es el ejecutor, Michael Olise es el inventor. El futbolista del Bayern aparece por dentro, se desplaza a las bandas, recibe entre líneas y siempre encuentra el pase que rompe la defensa rival. Es el gran generador de juego de Francia y uno de los jugadores que más ocasiones fabrica en el Mundial. Ahora mismo es el máximo asistente del torneo. España necesitará controlar sus recepciones porque, cuando encuentra espacio, el ataque francés acelera de inmediato. No necesita demasiados toques para cambiar un partido. Thierry Henry llegó a comparar uno de sus pases con los lanzamientos de Tom Brady por la precisión y la visión con la que encuentra a sus compañeros.

Etapa 6. El Balón de Oro silencioso

La atención siempre se la lleva Mbappé, pero Ousmane Dembélé está firmando un campeonato extraordinario. Cinco goles, varias asistencias y una influencia enorme en cada ataque francés. El vigente Balón de Oro aparece donde menos se le espera, rompe cualquier estructura defensiva con un cambio de ritmo y ha recuperado la regularidad que durante años se le reclamó con Les Bleus. Es el socio perfecto del delantero del Real Madrid y otro problema mayúsculo para España. "Es un líder silencioso", reconocen desde la concentración francesa.

Etapa 7. El imperio del gol

Nadie marca como Francia. Los de Deschamps llegan a semifinales con 16 goles, una media superior a los dos tantos y medio por partido y más de un centenar de remates. Han encontrado el gol con una facilidad insultante durante todo el torneo y apenas necesitan generar muchas ocasiones para castigar al rival. El dato, en este caso, mata cualquier relato: los franceses convierten alrededor del 15% de sus remates. Su eficacia ofensiva explica buena parte del favoritismo con el que afrontan estas semifinales.

Etapa 8. Noventa minutos de concentración

Francia tiene una virtud que desespera a cualquier rival: puede parecer controlada durante mucho tiempo y decidir el partido en una sola acción. No necesita dominar el balón ni acumular ocasiones. Un robo, una conducción de Mbappé, un pase de Olise o una aparición de Dembélé bastan para cambiar completamente el guion. España deberá mantenerse concentrada hasta el último minuto porque cualquier desconexión puede resultar definitiva. Deschamps insiste una y otra vez en la misma idea: "No siempre necesitamos tener el balón para controlar un partido". Ahí reside gran parte de su fortaleza... y uno de los mayores problemas de España.

Etapa 9. La velocidad como arma

Pocas selecciones atacan tan rápido. Si el Tour tuviera un radar, Mbappé habría sido multado. El delantero francés registró la mayor punta de velocidad del Mundial: 37,6 km/h, un dato que resume el principal miedo de cualquier defensa, pero no está solo. Dembélé, Doué, Olise o incluso Koné cuando rompe desde atrás convierten cualquier transición en una carrera casi imposible de detener. Si España consigue instalarse arriba, necesitará una vigilancia constante para evitar que Francia encuentre esos espacios que tanto disfruta. Ahí será clave la pareja de centrales española (Laporte y Cubarsí) que está cuajando un campeonato a un nivel superlativo.

Etapa 10. El Tourmalet se llama Mbappé

Todo el recorrido conduce hasta aquí. Kylian Mbappé llega a las semifinales como máximo goleador del Mundial junto a Leo Messi, líder absoluto de Francia y en uno de los mejores momentos de su carrera. Ya no necesita intervenir constantemente para decidir los partidos. Le basta un desmarque, una aceleración o un disparo para cambiar el destino de un encuentro. También se siente responsable del grupo: "Tengo que dar ejemplo al equipo, sobre todo desde el punto de vista emocional, porque soy el jugador con más experiencia en los Mundiales". España puede superar las nueve etapas anteriores, controlar el balón y minimizar los riesgos. Pero, para alcanzar la final, todavía tendrá que coronar el puerto más duro de todos. El Tourmalet de este Mundial tiene nombre y apellido: Kylian Mbappé.

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