Messi, cambio radical
Hace diez años, precisamente en el Metlife donde se juega la final ante España, perdió la Copa América y se derrumbó anunciando su retirada internacional. Afortunadamente, no fue así.
Afortunadamente, a los meses recapacitó y volvió al equipo nacional, y lo que ha venido después le ha dado la razón y la gloria para siempre: dos Copas América, una Finalissima y un Mundial, más otra final con la que pelear por el título en la actual edición. Un giro de 180 grados que demuestra que Messi hizo bien al recular, y que en la vida siempre hay segundas oportunidades para quien se las trabaja.
El estadio en el que tanto sufrió y lloró, aquel en el que definitivamente se hundió porque entendía que no podía triunfar con Argentina como acostumbraba a hacerlo con el Barça, le recibe de nuevo con una dimensión completamente distinta. Messi es feliz con la selección, siempre arropado por sus amigos De Paul, Paredes y Lisandro, perfectamente protegido y potenciado por Scaloni, la clave de esta transformación tan marcada que ha vivido Leo con su país.
La escenificación del cambio llegará en Nueva York y frente a España, selección que conoce bien. Diez años han pasado desde el fatídico día en el que se vino abajo como nunca antes. Diez años de hazañas y títulos con Argentina a los que quiere dar continuidad en la final del Mundial. Sería sanar definitivamente una herida que aún hoy se recuerda por la Gran Manzana.


