Mbappé certifica el resultado natural
Desatasca de penalti un partido marcado por el calor, para citarse en cuartos con Marruecos, después de que Doué neutralice nada más aparecer el ejercicio de resistencia paraguayo
Marca"Hola. Somos paraguayos y estamos aquí para eliminar a una campeona del mundo”.
“¿Para qué?”, preguntó Mbappé antes de colocar un penalti en la caja y citar a su selección con Marruecos en cuartos...
Se festejaba el cumpleaños de la anfitriona en los prolegómenos, con toda la parafernalia, pero poco se le había perdido allí a Estados Unidos a la que echó a rodar la pelota. Ajeno al carácter lúdico de la ocasión, Paraguay se pertrechó inmediatamente en un 5-4-1 que dejaba a Enciso allí solo en la distancia, así que Francia se tuvo que instalar enseguida en campo ajeno para monopolizar la pelota. Hasta ahí, lo esperado. La tarde pasaba por un ejercicio de resistencia desde la perspectiva guaraní, de paciencia desde la ‘bleu’, más allá de que allí se estuviera jugando casi a 40 grados, y con una humedad considerable, condiciones que marcan necesariamente el desarrollo de un partido de fútbol. El estadio, porque siempre hubo clases, se dividía entre sol y sombra tanto en la grada como sobre el pasto.
Fueron pasando los minutos hasta la primera pausa de hidratación, tan imprescindible esta vez como innecesaria otras, sin demasiado que llevarse a la boca cerca del área paraguaya, a la otra ni arrimarse. Pero el fútbol siempre te expone: un disparo lejano de Koné desviado involuntariamente por Diego Gómez se marchó fuera como pudo marcharse dentro. Había sido, las cosas como son, la única ocasión francesa en el intervalo, con la zona de tres cuartos convertida en campo de minas para hacerla intransitable a los Dembélé, Olise o Mbappé cuando se retrasara.
Paraguay no había hecho una sola falta, por cierto, aunque sólo fuera para llevar la contraria, mientras Francia coleccionaba unas cuantas con premio añadido para Barcola en forma de amarilla. Unos minutos de equilibrio posteriores a la pausa precedieron a una desatención que pudo castigar pero no castigó Mbappé y a otro disparo lejano de Rabiot. Fue entonces, superada ampliamente la media hora, cuando una de las primeras infracciones de la tropa de Alfaro, a mayor gloria de Cubas, derivó en una tangana digna de mejores causas. Abierta la veda, Galarza sacó la mano a pasear cuando Kylian pasaba por allí. Sigan...
El partido se afeaba por lo subterráneo, pero manejaba cauces similares en cuanto a lo demás. Abrumadora posesión gala para mucho más ruido que nueces. Con sus compañeros del ‘Big 4’ neutralizados, Mbappé trataba de asociarse sin conseguirlo. En el otro lado Enciso tiraba carreras contra el mundo de las que sacaba poco, pero en las que ganaba tiempo. Efectivamente, cuando el uzbeko utilizó el silbato para decretar el refrigerio, aquello estaba como había arrancado. Lo que tampoco resultaba territorio desconocido en el caso de Francia, que ya había dejado un primer acto sin goles frente a Senegal.Fue un saque largo de Maignan lo que originó la primera después, para indignación del seleccionador paraguayo, por más que el despliegue de sus futbolistas siguiera resultando conmovedor. De hecho Alderete y Enciso cayeron por lo físico, obligando a gastar dos ventanas mucho antes de lo que seguramente hubiera deseado el de corbata. Deschamps, por su parte, tiraba de Doué por Barcola.
Y fue Désiré en su primer eslalon el que desatascó por fin aquello, sorteando piernas desde el talento individual hasta que la de Diego Gómez lo llevó al suelo. El trencilla se hizo el longuis, pero el de la tecnología puso de su parte. Penalti. Mbappé a la jaula. De perdidos al río, Paraguay tiró de más sustituciones y anunció que ya no se harían prisioneros: a la última pausa se llegó entre empellones y malas caras.
Tras ella aún tenía tiempo Paraguay (¡diez minutos de prolongación mal gestionados por Francia!) para hacer lo que tanto le había dado hasta entonces, un gol, pero la falta de costumbre (y de sus mejores jugadores ya) resultó demoledora en ese sentido. Así que victoria francesa en el calor extremo. Resultado natural.



