Luz en el túnel de Rodrygo
La recuperación avanza a buen ritmo y se le empieza a ver más para diez meses, que para doce. Apunta a recibir el alta médica en enero. Está ejerciendo de cuarto capitán.
Hoy se cumplen 138 días de baja. Desde aquel lunes en el que sintió ese dolor. Un chasquido en un apoyo para arrancar, un in crescendo de malas sensaciones. Rodrygo acabó el partido (llevaba 11’ en el campo y jugó 24′ con el cruzado roto), pero las molestias posteriores, ya en el vestuario, evidenciaron que algo pasaba. Todo se confirmó el día después: resonancia y diagnóstico. Había doble rotura. Debía pasar por quirófano y decía adiós a toda la temporada... y a buena parte de la que viene. Así como al Mundial. “Uno de los peores días de mi vida”, confesó en una carta, roto. Y comenzó, en silencio, su largo camino.
Rodrygo observa un entrenamiento del Real Madrid en pretemporada.InstagramCuenta atrás
El 10 de marzo, ocho días después de la rotura, fue operado. Si se esperó ese tiempo fue porque, en ocasiones, se recomienda guardar un cierto reposo hasta que se reduzca la inflamación inicial, pues así es más sencilla la intervención. Fue su caso. Entonces, se dio la vuelta al reloj de arena de su regreso. Sin ningún ápice de prisa o presión. Nada de nada. El primer y único mandamiento en sus tablas fue que, cuando volviese, debía hacerlo sin riesgo de recaída. Supusiese eso estar fuera el tiempo que fuera. Y así será.
Pero eso es compatible con que, a día de hoy, hay optimismo. Rodrygo lleva cuatro meses trabajando a destajo. Sometiéndose a largas sesiones de fisioterapia, de rehabilitación. Recuperando la movilidad en la rodilla y compaginándolo con sesiones de gimnasio que le permitan mantener la forma. Todo ha surtido efecto. Camina sin problemas desde hace varias semanas. Una evolución que le ha permitido hacer vida normal, más allá del terreno de juego. Poder desplazarse a actos publicitarios... e incluso ir al Mundial como espectador. Como compañero. Estuvo en Estados Unidos viendo a Brasil. E incluso protagonizó un encuentro con Cristiano Ronaldo.
Rodrygo trabaja en el gimnasio de Valdebebas.InstagramMiradas a enero
Dos conceptos son determinantes: alta médica y alta competitiva. El primero alude a cuando, desde el punto de vista sanitario, una lesión se considera completamente superada. El segundo apunta al ritmo físico del jugador, de cara a poder rendir a las mismas revoluciones que sus compañeros y rivales. El alta médica apunta a enero. De confirmarse, el tiempo de recuperación sería de diez meses. Es decir, el mínimo dentro del arco que se le diagnosticó. Otra cosa será el tiempo que requerirá para poder participar en los partidos grandes de la primavera e, incluso, para ser titular. Paso a paso.
Desde el pregón
Por lo pronto, Rodrygo ya está en Valdebebas. Lo está desde el primer día: el lunes 13 acudió para someterse al reconocimiento médico. Lo hizo junto a los ocho del primer equipo que no fueron convocados al Mundial (Lunin, Trent, Huijsen, Asencio, Carreras, Camavinga, Mastantuono y Gonzalo) y a los otros dos lesionados (Militao y Mendy). Después, rumbo al interior de las instalaciones. Más fisioterapia, más gimnasio. A seguir avanzando en su camino particular. Pero no se ha ceñido a los servicios mínimos.
Rodrygo se somete al reconocimiento médico, el pasado 13 de julio.Real MadridCuarto brazalete
Todo lo contrario. Rodrygo está muy cerca del grupo: ha llegado a presenciar sesiones enteras sobre el césped. Hablando, arropando, animando. De hecho, en el tramo final de la pasada temporada ya se dejó ver en el banquillo. Pero ahora, está más cerca. Junto a un balón, junto a sus compañeros. Y es que la salida de Carvajal ha propiciado un efecto dominó que le afecta: Valverde es el nuevo capitán del Real Madrid, mientras que el segundo pasa a ser Vinicius, el tercero, Courtois y el cuarto, él. Y en ausencia de los tres primeros, ha dado un paso al frente.
| Capitanes esta temporada | |
|---|---|
| Valverde | 1º |
| Vinicius | 2º |
| Courtois | 3º |
| Rodrygo | 4º |

Optimismo
Estar, a veces es mucho. Por lo simbólico, por lo alentador. Esa es la última imagen de Rodrygo, junto a lo que comparte en sus redes sociales: mucho gimnasio. El depósito de la energía lo tiene lleno, impulsado por la ilusión que supone saber que las cosas están yendo sobre ruedas. Que lo peor ya ha pasado. Los primeros días tras la rotura, el quirófano, la dureza de las primeras sesiones de rehabilitación. Aún le queda camino, pero ya anda. Y apunta a una lesión más hacia el mínimo (diez meses), que hacia el máximo de lo diagnosticado (doce). Progresa muy adecuadamente. Ve luz, tras el túnel.


