La bomba del Mundial que fabricó Mourinho: “Oye, ¿y si nos vamos a Marbella?”
Schjelderup pasó de promesa bloqueada en el Benfica a revelación mundialista tras la exigencia de Mourinho, una pretemporada secreta en Marbella y una transformación física y mental que hoy disfruta Haaland
MarcaLa bomba del Mundial no estalló en Estados Unidos. Mourinho la venía fabricando desde hace meses en Lisboa. Allí, lejos de los focos, el técnico portugués transformó a Andreas Schjelderup de promesa estancada en futbolista total: más agresivo, más vertical y más decisivo. Noruega disfruta ahora de una de las grandes revelaciones (lleva ya tres asistencias) de la Copa del Mundo, pero la historia empezó mucho antes.
Antes de concentrarse en Oslo para preparar el Mundial, Solbakken dio dos semanas de vacaciones a sus jugadores. Schjelderup llamó a Nusa. “Oye, ¿y si nos vamos a Marbella?”. La idea podía sonar a escapada de dos chavales de 21 años antes de encerrarse durante semanas con la selección. Nadie lo hubiese criticado, pero no lo era. Sabían por Haaland que en el Marbella Football Center se trabajaba con una metodología avanzada y, lo más importante, clave para preparar el cuerpo para el calor y la humedad que están marcando el torneo.
Fueron 15 días de trabajo intenso y muchas conversaciones en la habitación. Schjelderup y Nusa sabían que podían acabar compitiendo por el mismo puesto, pero también entendieron que se necesitaban. O eso cuentan a MARCA. Contra Brasil, de hecho, la historia les cruzó. Schjelderup entró por Nusa, que no estaba teniendo su mejor partido, y revolucionó la eliminatoria con dos asistencias para Haaland. Noruega tumbó a Brasil y el Mundial descubrió a Andreas.
Mourinho detectó la bomba del Mundial
Schjelderup llegó al Benfica como una de las grandes joyas del fútbol noruego, pero su adaptación fue dura. Venía del Nordsjaelland, donde había encontrado continuidad, goles y mucha libertad. En Portugal se topó con otro fútbol que se lo puso difícil. Más táctico, más exigente y con mucho menos paciencia... y por eso se fue cedido. Hasta que apareció Mourinho. El técnico portugués vio mucho talento pero un futbolista incompleto. Y ahí empezó una de sus mayores virtudes: detectar lo que un jugador puede llegar a ser antes incluso de que el propio futbolista lo entienda. Desde su entorno nos cuentan que le pidió más presión, más agresividad sin balón, más llegada al área y más capacidad para sostener esfuerzos durante 90 minutos.
Me ayudó a dar un gran paso adelante, tanto ofensiva como defensivamente, y a ganar potencia en mi juego para poder aguantar los 90 minutos y rendir durante todo el partido
Sin embargo, el proceso no fue inmediato. Schjelderup tuvo que ganarse cada minuto y superar un episodio personal durísimo tras ser condenado en Noruega por reenviar un vídeo de contenido sexual en el que aparecía una menor. El caso puso en duda su futuro en el Benfica, pero Mourinho se negó a soltarlo en el mercado de enero. Creía que todavía había un futbolista por terminar. Y acertó.
La noche del Bernabéu... y una revalorización Mundial
El punto de inflexión llegó en la Champions, contra el Real Madrid. Schjelderup marcó dos goles y empezó a cambiar su historia. Aquel futbolista reservado, todavía irregular, comenzó a jugar con otra autoridad. “Me ayudó a dar un gran paso adelante, tanto ofensiva como defensivamente, y a ganar potencia en mi juego para poder aguantar los 90 minutos y rendir durante todo el partido. Siento que me ayudó mucho en ese sentido”, reconoció después sobre Mourinho. En 2026 firmó ocho goles y tres asistencias con el Benfica y acabó liderando al equipo en asistencias, ocasiones claras creadas, xA y recuperaciones en campo rival. Justo el tipo de futbolista que Mourinho había imaginado. El Mundial ha presentado al gran público a Andreas Schjelderup, pero sólo el portugués ya lo había visto venir. Ahora, la última obra del portugués ha pasado de los 10 millones a los 30 de valoración.



