Fundaron colonias, accedieron al poder y hasta desafiaron los estereotipos: la verdad sobre los hijos ilegítimos en Esparta

El trabajo publicado por National Geographic sitúa a mótaces y partenios en el centro de una historia de movilidad social que contradice siglos de imagen monolítica sobre la polis guerrera

Infobae

Un estudio sobre hijos ilegítimos en Esparta sostiene que esa polis fue más flexible de lo que indica su imagen tradicional y que, en distintos periodos, los nacidos fuera del matrimonio pudieron integrarse, fundar colonias e incluso quedar vinculados al mando militar. Según National Geographic, la investigación es de S. V. Miroshnichenko, de la Universidad Pedagógica Nacional H. S. Skovoroda de Járkov.


El trabajo plantea que los hijos extramatrimoniales no quedaron siempre al margen de la comunidad espartana. Según esa investigación, la polis aplicó fórmulas cambiantes de exclusión e integración y, en determinados momentos, permitió que algunos de esos grupos accedieran a la ciudadanía plena, fundaran Tarento o alcanzaran posiciones de poder.

La tesis cuestiona la idea de una Esparta fija e inflexible, una imagen reforzada durante siglos y también por referencias culturales como la película 300. Según National Geographic, la ciudad redefinió de forma repetida quién podía ser considerado ciudadano.

El estudio atribuye parte de esa flexibilidad a las leyes de Licurgo, que alteraron las estructuras familiares convencionales. La tierra pertenecía de forma nominal al Estado y los niños pasaban a la educación colectiva de la agogé.

Pintura que muestra a Leónidas de Esparta, semidesnudo con escudo y espada, rodeado de guerreros espartanos que se preparan para la batalla en un paisaje rocoso
La investigación señala que Esparta aplicó mecanismos cambiantes de exclusión e integración para redefinir quién podía ser ciudadano

En ese marco, el matrimonio perdía parte de su carácter exclusivo. La investigación señala que las relaciones extramatrimoniales no se estigmatizaban y que lo decisivo era la capacidad de aportar nuevos guerreros.

Esa lógica, según el texto, ayuda a explicar por qué surgieron grupos numerosos de hijos nacidos fuera del matrimonio y por qué la polis desarrolló vías distintas para incorporarlos o excluirlos según las necesidades de cada época.

Los partenios y la fundación de Tarento

Miroshnichenko sitúa un primer caso en la Primera Guerra de Mesenia, en el siglo VIII a.C. Según la tradición que Éforo transmitió a través de Estrabón, la guerra se prolongó tanto que los espartanos enviaron de vuelta a los guerreros más jóvenes para asegurar la descendencia, mientras los demás mantenían su juramento de no regresar sin vencer.

Los hijos nacidos de esas uniones fueron llamados partenios, “nacidos de vírgenes”. Al terminar la guerra, quedaron fuera del reparto de tierras conquistadas en Mesenia.

Ilustración al estilo de la cerámica griega antigua: Un guerrero espartano con lanza y escudo (símbolo lambda) lidera una batalla contra enemigos en un paso montañoso.
El estudio indica que en Esparta las relaciones extramatrimoniales no se estigmatizaban y que la prioridad era sumar nuevos guerreros (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fuente antigua no ofrece una sola versión sobre su origen. Antíoco de Siracusa lo vincula con la pérdida de derechos cívicos de quienes se negaron a combatir y Aristóteles los sitúa entre los propios “iguales” implicados en una conjura.

El estudio subraya que, pese a esas diferencias, el desenlace coincide. Empobrecidos y sin acceso a la tierra, los partenios acabaron en una conspiración que Esparta resolvió con el éxodo del grupo y la fundación de Tarento, en el sur de Italia, en 706 a.C.

Para la autora, ese episodio marcó un cambio de etapa. Desde entonces, Esparta pasó de una comunidad relativamente permeable a una “comunidad de iguales” más cerrada y oligárquica.

Los mótaces y el acceso al poder en Esparta

Siglos más tarde, entre los siglos IV y III a.C., la polis afrontó una fuerte reducción del número de ciudadanos de pleno derecho, los espartiatas. En ese escenario apareció otra figura social, la de los mótaces, descritos como jóvenes criados junto a los hijos de los espartiatas.

Entre los siglos IV y III a.C., algunos mótaces de Esparta podían acceder a la ciudadanía plena mediante adopción formal ante los reyes (Deviantart)

Entre ellos había hijos ilegítimos de padre espartiata y madre ilota. Bajo ciertas condiciones y mediante adopción formal ante los reyes, podían acceder a la ciudadanía plena.

Según National Geographic, dos de los generales espartanos relevantes, Gilipo y Lisandro, estuvieron vinculados a ese origen mótace. El texto presenta esos casos como una muestra de que la movilidad social existió y podía abrir paso a las cotas más altas del poder militar.

La investigación sitúa otro momento en tiempos de Nabis, entre los siglos III y II a.C. Según Polibio, Nabis otorgó por primera vez reconocimiento legal pleno a los mótaces y a otros grupos que hasta entonces habían quedado excluidos.

La conclusión del estudio matiza, pero no borra, la dureza del sistema social espartano. Entre los siglos VII y IV a.C. predominó la segregación hacia los hijos ilegítimos, aunque antes y después de ese periodo hubo mecanismos de incorporación.

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