“Esta ola de calor es un ensayo general”: la advertencia de la OMS sobre el futuro de los veranos en Europa
Las altas temperaturas provocan un impacto inédito en ciudades del continente, saturan hospitales y servicios de emergencia y exponen la necesidad de nuevas estrategias para enfrentar condiciones climáticas más extremas en los próximos años
Infobae
Europa enfrenta un escenario climático sin precedentes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actual ola de calor que atraviesa el Viejo Continente representa solo un "ensayo general" para los próximos veranos. Así lo señaló Hans Henri P. Kluge, director regional para Europa de la OMS, al advertir que “este verano es una prueba de lo que vendrá”, y que los siguientes serán igual o más intensos.
El organismo internacional subraya que los episodios de calor extremo dejarán de ser eventos excepcionales para transformarse en desafíos recurrentes, y que cada verano sin preparación incrementa el riesgo para la salud de la población.
El llamado de atención marca un punto de inflexión en la respuesta europea al cambio climático. La intensificación de las olas de calor, el aumento de la mortalidad y el colapso de los sistemas sanitarios y sociales confirman que la región necesita adaptarse de manera urgente y estructural.
La OMS considera que la adaptación salva vidas. Las estimaciones del organismo indican que en 2023 las muertes por calor habrían sido un 80% más altas sin las medidas ya implementadas. Entre las estrategias más efectivas, el organismo destaca los planes de acción frente al calor, los sistemas de alerta temprana, la creación de espacios de enfriamiento y la asistencia a personas vulnerables.
En Barcelona, por ejemplo, se habilitaron más de 500 refugios climáticos, mientras que París activó registros de protección para residentes mayores y restringió la venta de alcohol en la vía pública para aliviar la carga sobre los servicios de emergencia. Italia, por su parte, adoptó restricciones al trabajo al aire libre en las horas más calurosas, con garantías de ingresos para los trabajadores afectados.
Así lo resume Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en su cuenta oficial de X: “Impulsado por el cambio climático y el calentamiento global, el fenómeno de la ola de calor que antes se producía ‘una vez en una generación’ ahora ocurre casi anualmente. Ya nos habían advertido”.
La adaptación requiere cambios estructurales en la planificación urbana, la rehabilitación de edificios y la creación de infraestructuras verdes. También se recomienda ampliar la protección a grupos vulnerables, como embarazadas, niños pequeños, personas que trabajan al aire libre y familias en pobreza energética.
El mensaje de la OMS es claro: la actual ola de calor es solo un ensayo. Los próximos veranos serán aún más duros si no se implementan respuestas coordinadas y estructurales. “La ventana para actuar es ahora”, concluyeron.
El calentamiento acelerado: causas y cifras
Europa es hoy el continente que más rápido se calienta, con una tasa de incremento de temperatura más del doble respecto del promedio global, según el informe de Copernicus Climate Intelligence. La temperatura media en Europa aumentó aproximadamente 2,5 °C desde los niveles preindustriales, mientras el promedio global subió 1,4 °C.
El fenómeno obedece a una combinación de factores. Según el informe de Copernicus, el cambio en los patrones de circulación atmosférica favorece veranos más cálidos y olas de calor más frecuentes. La reducción de la contaminación del aire, producto de regulaciones más estrictas desde la década de 1980, disminuyó la cantidad de aerosoles en la atmósfera, lo que permite que llegue más radiación solar a la superficie.
La disminución de la cobertura de nieve debido al aumento de las temperaturas reduce el albedo (capacidad de reflejar la radiación solar), lo que incrementa la absorción de calor. Además, la geografía europea, con amplias zonas en latitudes altas, expone al continente a los efectos del calentamiento acelerado en el Ártico, donde la temperatura sube aún más rápido.
Estos procesos se reflejan en cifras récord en todo el mundo. En 2023–2025 se registraron los tres años más cálidos de la historia, y los últimos once años fueron los más cálidos desde que existen mediciones. En 2025, la temperatura global quedó 1,44 °C por encima del promedio de 1850–1900.
Impacto social y sanitario: ciudades al límite
Las consecuencias del calor extremo impactan de lleno en la vida urbana y en la salud pública. Según la OMS, en Francia las llamadas médicas de emergencia crecieron hasta un 50% en algunas ciudades debido a la ola de calor. En Londres, el servicio de ambulancias registró la mayor cantidad de llamadas potencialmente mortales en un solo día, mientras que en España se estiman más de 300 muertes asociadas al calor en pocos días y en Italia se reportaron cinco muertes de este tipo en solo 24 horas.
El sistema sanitario y social enfrenta una presión inédita. La infraestructura hospitalaria y los servicios de emergencia quedan al límite, con hospitales donde fallan los sistemas de refrigeración, equipos médicos afectados por el calor y personal agotado por la falta de descanso nocturno. La OMS estima que cerca del 60% de las internaciones por emergencias durante la ola de calor corresponden a personas de 75 años o más, y muchas de ellas serían evitables con prevención y apoyo comunitario.
En el plano urbano, la “isla de calor” agrava la situación en ciudades densamente construidas. Según la entidad, la carencia de vegetación y la estructura de los edificios impiden la recuperación térmica nocturna, lo que aumenta el riesgo de golpes de calor, deshidratación y problemas renales, cardíacos y respiratorios. Alrededor de 150 millones de personas viven bajo calor extremo y los cortes de energía y el cierre de escuelas son cada vez más frecuentes.
La OMS recomendó, además, medidas simples y accesibles para enfrentar el calor: mantener persianas y cortinas cerradas durante el día, ventilar por las noches, hidratarse con agua, evitar bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína, no exponerse al sol al mediodía y cuidar a las personas mayores o vulnerables. “Una llamada telefónica no cuesta nada y puede salvar una vida”, señalaron.


