Entre el dolor y la solidaridad, los venezolanos se unen para la reconstrucción tras los terremotos
Voluntarios distribuyen medicinas y alimentos a los afectados, conscientes del reto que representa levantar a La Guaira de las ruinas provocadas por el doblete sísmico
InfobaeA Jhorny Sojo cada palabra le pesa. “Por momentos estamos bien, pero cierras los ojos y es volver a la pesadilla de lo que fue aquel día”, cuenta el director de la escuela de béisbol Criollitos de Venezuela en La Guaira, estado declarado zona de desastre tras los terremotos del 24 de junio.
El 28 de junio, a través de su cuenta en Instagram, la organización compartió un mensaje en el que informaba sobre “la lamentable pérdida de más de 100 niños peloteros de La Guaira”, región del país cuna de figuras destacadas del béisbol de las Grandes Ligas de Estados Unidos.
“Lo más duro es volver a creer, estamos como desorientados, como confundidos de no saber por qué pasó esto”, reconoce Sojo, de 44 años de edad. En medio del dolor, la Federación Venezolana de Béisbol y la organización Criollitos de Venezuela han volcado toda su solidaridad hacia los afectados por los sismos.
Mientras reparten medicamentos y alimentos entre los vecinos de La Guaira y buscan atender a sus miembros, tratan de levantarse y piensan desde ya en la elaboración de una hoja de ruta para el “renacer del béisbol menor guaireño”.
“En Playa Grande era como si la tierra nos iba a tragar vivos. Y, al final, no solo se tragó vidas, también se tragó nuestros sueños, nuestro esfuerzo y esa noche se llevó hasta nuestra fe”, narra Sojo con su voz apagada.
Medicina
El cirujano general Simón Nacad abandonó estas últimas semanas su ejercicio privado para concentrar su atención en un enfermo de gravedad.
“Tengo un paciente que quiero mucho, que había entrado para ser hospitalizado en terapia intensiva porque había sufrido unas heridas muy severas y profundas, e iba a requerir muchísimo tiempo de hospitalización. Ese paciente es mi amada Venezuela”, describe el médico de 63 años de edad que encabeza un grupo de voluntarios que presta auxilio a los afectados por los dos terremotos.
Nacad dice que es uno de tantos en medio de esta enorme ola de fraternidad que impulsan los ciudadanos para socorrer a las víctimas. Tomando como referencia la dolorosa experiencia de los deslaves que también se produjeron en La Guaira en 1999, el galeno comenzó a pensar en el día después.
Partiendo de esa premisa, se dedicó a distribuir concentradores de oxígeno, nebulizadores y equipos de laparotomía en hospitales públicos del área metropolitana de Caracas.
Entretanto, su esposa se encargó de ordenar kits materno-infantiles con leche, pañales, toallas húmedas y jabones, y también llevó crayones, marcadores, plastilina y burbujeros a niños que sobrevivieron al doblete sísmico, que hasta la fecha ha dejado 4.829 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 personas sin viviendas.
En esta labor ha contado con el apoyo de los padres y representantes de la Academia Washington, ubicado en el este de Caracas, quienes instalaron un centro de acopio para recibir insumos. También se han manifestado venezolanos que residen en Filadelfia, Estados Unidos, y muchas personas más. “El que está dando más es el que no tiene de sobra”, afirma.
“Nos va a costar recuperarnos, sí. Falta mucho tiempo, sí. Pero Venezuela va a salir adelante, este país grande y más grande es su pueblo”, sostiene Nacad, aferrado a la esperanza.


