El reloj suizo se mete en octavos al ritmo de Manzambi

El mediapunta helvético completa otro encuentro muy completo y da la asistencia a Embolo en el primer tanto (2-0)

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El duelo se preveía vibrante, pero todo apuntaba a que Suiza partía como favorita. Los helvéticos llegaron a este encuentro en un gran estado de forma y con las dudas ya disipadas tras el empate inicial ante Catar. No tardarían mucho los europeos en adelantarse en el partido con la jugada espectacular de Manzambi y la asistencia posterior a Embolo para poner el 1-0. La primera acción de la segunda mitad sería el segundo tanto de los suizos en un gran disparo de Ndoye que fue imposible alcanzar para Luca Zidane.


El ritmo inicial no estaría definido por el dominio de ninguno de los dos equipos. Aunque todos los focos apuntaban a una de las joyas de este Mundial: Johan Manzambi. La primera llegada peligrosa sería de Argelia, pero Aouar no estuvo fino en el disparo. Los helvéticos sufrían tras la gran presión alta de los africanos y el centro del campo suizo no olía el balón en los compases iniciales. Pero claro, tener al joven Manzambi en el campo es más que suficiente: carrera de escandalo y asistencia diferencial para el tanto de Embolo.

Suiza comenzaba a sentirse cómoda en el partido y Zakaria estuvo cerca de colocar el segundo tanto. Ejercicio de lucha y resistencia argelino en la continuación del partido. Pocas ocasiones, no mucho juego, pero sí ganas e ilusión de darle la vuelta al marcador en Vancouver. Mientras tanto, el propio Zakaria seguía siendo un puñal en el carril derecho. Un auténtico pulpo con piernas en todos lados. En un visto y no visto, el encuentro se iba a la primera pausa de hidratación

A la vuelta, pequeña reacción argelina en forma de una larga consecución de pases y toques buscando crear alguna ocasión que generase peligro en la portería de Kobel. Eso sí, sin mucha fortuna. Las internadas de Vargas, el jugador del Sevilla, eran cada vez más eléctricas y sus acercamientos fueron una pesadilla para la zaga africana. Y qué decir de Manzambi. Solo podía ser parado en falta e, incluso, con alguna tarjeta en el camino, cómo la que vio Chaibi

Sacaban los argelinos algún córner suelto, pero que no acababa en disparo ni en ocasión. El partido comenzó a estar demasiado controlado por los suizos, que parecían estar más cerca del segundo tanto de la noche. Muy seguro Kobel en la portería con el remate flojo y centrado de Chaibi. Poco después, sería Maza con un disparo mordido con la izquierda el que lo probaría, pero este no le cogió puerta. De esta forma, en un abrir y cerrar de ojos, el partido se iría al descanso con ligera ventaja helvética.

Reanudación... y besar el santo

Nada más salir de los vestuarios, arreón suizo y gol de Ndoye en un rechace de la zaga de Argelia. Minuto 46 y 2-0, esto se ponía muy cuesta arriba a los africanos. Los europeos no pusieron el freno en el partido y siguieron apretando en busca de un nuevo tanto. Vargas estaba completamente suelto en el área, no había forma de pararlo. El intento de reacción africana pasó por introducir un doble cambio en el terreno de juego: Hadjam y Gouiri.

No cambiaría mucho la dinámica en los próximos minutos. Algo más de toque de balón por parte de los argelinos, pero la ausencia de ocasiones pesaba demasiado a la hora de creer en una posible remontada. Habló Petkovic con los suyos en la segunda y última pausa de hidratación. Alguna indicación suelta y ver cómo Yakin quitaba a sus dos líderes: Vargas y Manzambi.

Con una Suiza pensando ya en los octavos, Argelia decidió tirar de orgullo para generar el peligro que no había hecho en todo el comienzo del partido. Madre mía la que falló Rieder completamente solo a portería vacía. Error incomprensible que no le hizo ninguna gracia a Yakin. Precisamente el entrenador suizo realizó dos cambios más y meter en el terreno de juego a Widmer y Aebischer.

No sería muy diferente la dinámica en los últimos minutos del encuentro. Argelia estaba descuadrada en el campo. Poca estrategia y poco fútbol, sabiendo que no era el día de hacerle frente a los suizos. Para concluir, un descuento de seis minutos que se les hizo eterno, debido a la incapacidad de acabar los disparos en la portería de Kobel.


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