El caso Balogun apunta a las elecciones de la FIFA de 2027
Gianni Infantino en el punto de mira después de sus conversaciones con Donald Trump
Un gesto, una llamada, una explicación mal dada y por la persona menos indicada en hacerlo, ha supuesto un verdadero cisma a todos los niveles en el fútbol mundial. Lo primero que se deduce es que había mucha gente esperando a Gianni Infantino y en siete meses habrá un proceso electoral. Lo segundo, que la FIFA se ha equivocado al cambiar su histórica manera de actuar en pleno Mundial. Tercero, que decisiones así ya se han tomado en otros campeonatos y, por suerte o por desgracia, con España como ejemplo más habitual de esos cambios de escenario de algunas decisiones arbitrales.
La presencia Trump como clara referencia del Mundial, para lo bueno y lo malo, era algo que venía de serie. Se esperaba que pudiera tener repercusión (ha estado al margen durante el primer mes), pero siempre se pensaba en lo social, con los muchos frentes que tiene abiertos, y nunca en lo deportivo. Cuarenta y ocho horas después del cisma y al margen de las explicaciones públicas, el Diario AS ha vuelto a preguntar y a insistir en el peso que tuvo la llamada del presidente norteamericano, en una decisión que ha conmocionado al mundo del fútbol.
Donald Trump sujeta una tarjeta roja junto a Gianni Infantino. REUTERS/Leah Millis/File PhotoLeah MillisTal y como hemos dicho en diferentes ocasiones, el momento Trump era esperado por la FIFA, pero nunca por un gesto de claro índole deportiva. Mantienen que la decisión fue tomada de manera independiente, que el Comité actuó al considerar que la acción no era merecedora de tarjeta roja, pero lo cierto es que tampoco midieron la consecuencia de la misma y todos los condicionantes que la rodean. Balogun jugó, pero su presencia pasó completamente inadvertida. Para colmo, se acercó al seleccionador belga para pedirle perdón por todo lo que había sucedido.
Luego llegó el show Trump y el impacto que ha tenido. Lo que ha llamado la atención en el aparato FIFA es que de inmediato que se hizo pública la resolución, se filtrara la llamada de Trump a Infantino, una de las muchas que había tenido lugar durante el Mundial y que habían pasado inadvertidas. El contacto es casi permanente por pura lógica y por el especial carácter del presidente norteamericano, pero es un claro hecho indicativo de que tan solo se haya dado a conocer esta comunicación, la única de todas a nivel deportivo y la que podía hacer daño.
En el pasado mes de mayo, Infantino anunció su deseo de volver a presentarse a la reelección. Son ya diez años al frente de la máxima organización del fútbol. Hay que reconocer que ha cambiado el modelo y muchas de esas modificaciones no han sido compartidas por todos. En su día dijo que la FIFA tendría protagonismo deportivo día tras día y lo ha conseguido, algo que no ha terminado de gustar en alguna de las confederaciones ni tampoco en algunas Ligas con UEFA y LaLiga a la cabeza, entidades que han emitido comunicados para desmarcarse de todo lo sucedido. En marzo próximo hay elecciones.
La otra lectura que se hace desde dentro de la FIFA apunta a esa independencia de los Comités y la toma de decisiones que deben ir más allá de la letra, y si respetar el espíritu que ha tenido esta organización durante todos sus años de existencia en lo deportivo. Comités formados por dirigentes de federaciones, aunque con formación jurídica en algunos de sus miembros.


