El cambio climático pone en jaque el “trabajo soñado” de la Antártida: el dilema de los guías turísticos

Un creciente número de profesionales especializados en expediciones al continente blanco opta por abandonar su labor tras enfrentar conflictos éticos derivados del deterioro ambiental. Sus relatos exponen una lucha interna entre la pasión por la naturaleza y la necesidad de tomar decisiones acordes a sus valores

Infobae

“Ya no puedo seguir trabajando. Es que, ¿cómo puedo ir allí, hablarle a la gente sobre el cambio climático y no hacer nada al respecto?”, declaró un ex guía turístico de la Antártida al ser entrevistado por investigadores sobre los motivos por los que decidió renunciar.


Considerada uno de los entornos más frágiles y prístinos del planeta, la Antártida se convirtió en un escenario central para debates sobre sostenibilidad en las excursiones.

Un estudio publicado en Annals of Tourism Research, realizado por Zdenka Sokolíčková, Elizabeth Cooper y Christy Hehir, documenta el proceso de reflexión y renuncia de 25 guías turísticos que abandonaron sus empleos en la Antártida. Exponen los dilemas, las contradicciones y el viaje moral que atravesaron quienes eligieron alejarse para reconciliar sus valores personales con el impacto de su trabajo.

El dilema de permanecer o renunciar

Considerada uno de los entornos más frágiles y prístinos del planeta la Antártida es escenario central para debates sobre sostenibilidad (REUTERS/Natalie Thomas)
Considerada uno de los entornos más frágiles y prístinos del planeta la Antártida es escenario central para debates sobre sostenibilidad (REUTERS/Natalie Thomas)

Los testimonios de los guías muestran una tensión persistente entre el privilegio de trabajar en la Antártida y la responsabilidad ambiental. Según el estudio, la razón principal para dejar el trabajo fue la preocupación ambiental, señalada por 19 de los 25 entrevistados. Un participante relató: “Estuve allí el día más caluroso registrado en 2020. Subí un glaciar en camiseta, conduje botes sin guantes. Y todo el lugar estaba rosa por una floración de algas. Fue realmente triste. El impacto del cambio climático te golpea de frente”.

La decisión de dejar el empleo no fue inmediata. El proceso incluyó años de reflexión, dudas y malestar moral. Los guías atravesaron diferentes etapas: una fase inicial de negación, el reconocimiento del dilema, la negociación moral y finalmente la acción de renunciar. Muchos describieron una mezcla de alivio y pérdida tras tomar la decisión: “Cuando tomé la decisión de alejarme, me sentí mucho mejor. Fue como si pudiera volver a respirar”.

Los guías relataron cómo el turismo masivo en la Antártida afecta el hábitat y el comportamiento de especies como los pingüinos y otros animales (REUTERS/Natalie Thomas)
Los guías relataron cómo el turismo masivo en la Antártida afecta el hábitat y el comportamiento de especies como los pingüinos y otros animales (REUTERS/Natalie Thomas)

En las últimas décadas, la cantidad de turistas en la Antártida creció diez veces, pasando de unos 7.500 visitantes en 1992 a más de 104.000 en la temporada 2022-2023, según información de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La organización advierte que las regulaciones actuales no son suficientes para proteger el continente y recomienda establecer nuevas salvaguardas, basadas en ciencia y mejores prácticas, para gestionar el turismo de forma más estricta y proteger la función ecológica de la Antártida.

La ruta hacia la renuncia: cómo se desarrolló el proceso

El estudio se basó en entrevistas cualitativas a 25 guías originarios principalmente de Europa y Norteamérica. Las conversaciones, llevadas a cabo entre octubre y noviembre de 2024, permitieron reconstruir secuencias personales y colectivas de toma de decisiones. El equipo investigador, que también tiene experiencia directa en la región, optó por un enfoque narrativo y un análisis temático, lo que permitió que los relatos de los participantes guiaran la identificación de las etapas clave del proceso.

Un exguía contó que al acercar turistas en barco varias focas debieron lanzarse al agua lo que muestra el impacto directo de estas actividades en la fauna (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Un exguía contó que al acercar turistas en barco varias focas debieron lanzarse al agua lo que muestra el impacto directo de estas actividades en la fauna (REUTERS/Ueslei Marcelino)

Las entrevistas revelan que los detonantes para la decisión final suelen combinar factores externos, como presenciar daños ambientales directos o conflictos con la gestión, y factores internos, como un punto de inflexión moral.

Otro de estos ejemplos son los efectos directos sobre los pingüinos. Los entrevistados advirtieron que la presencia constante de visitantes altera el comportamiento de estas aves, ya que durante largos períodos los pingüinos apenas cuentan con unas pocas horas de descanso durante la noche debido al flujo ininterrumpido de personas en las colonias. Además, el tránsito frecuente por sus hábitats puede provocar estrés y modificar patrones reproductivos y sociales, lo que incrementa la preocupación por el futuro de estas especies emblemáticas en un entorno cada vez más presionado por la actividad humana.

Este proceso no terminó con la renuncia. Muchos guías continuaron reflexionando sobre su decisión y su vínculo con la Antártida, experimentando emociones ambiguas, desde el alivio hasta el pesar. La conexión con el lugar persistió, aunque en una forma transformada, orientada ahora hacia el cuidado a distancia.

Nuevas formas de cuidado

Diecinueve de los veinticinco entrevistados señalaron la preocupación ambiental como razón principal para dejar su empleo (Rob Suisted - http://naturespic.com/via REUTERS)
Diecinueve de los veinticinco entrevistados señalaron la preocupación ambiental como razón principal para dejar su empleo (Rob Suisted - http://naturespic.com/via REUTERS)

La investigación plantea que alejarse de un entorno frágil puede constituir un acto de cuidado ambiental de alto impacto. Para los guías, el distanciamiento físico no implicó indiferencia, sino una forma diferente de responsabilizarse por el destino de la Antártida. Como señalan los autores en su artículo en The Conversation, “a veces, la mejor manera de proteger un lugar que amas es dejarlo en paz”.

Tras abandonar el turismo antártico, varios participantes orientaron sus carreras hacia actividades vinculadas al ambientalismo o la educación ambiental, por lo que demuestran que la transformación personal se tradujo en nuevas formas de acción. Los investigadores argumentan que la experiencia de estos guías ofrece lecciones relevantes para políticas de turismo en zonas sensibles.

El trabajo también resalta la importancia de abordar la brecha entre la actitud y el comportamiento ambiental. Muestra, además, que el cambio real suele requerir procesos largos, reflexivos y emocionalmente complejos. Los relatos de los guías antárticos invitan a repensar el significado de la responsabilidad y el cuidado en contextos donde la presencia humana puede resultar perjudicial incluso si parte de buenas intenciones.

Entradas populares