Demetrio Albertini: “¿Guardiola? Italia no puede jugar como España”

El exinternacional italiano defiende que la Azzurra debe copiar el proceso de formación de España, dar más oportunidades a los jóvenes y dejar de buscar recetas mágicas en el banquillo.

Julio Ocampo
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Puede parecer absurdo, pero Demetrio Albertini (Besana in Brianza, 1971) piensa y se toma su tiempo -sin transgredirlo- para responder a cada pregunta. No es para menos, y es que en estos días se está construyendo un entramado arquitectónico sobre el que virará el fútbol italiano durante los próximos lustros. Es necesario escoger bien el material y aprestarse -con mimo y calma- para que Italia, la Azzurra, vuelva a lucir en el panorama futbolístico, hoy ajado, envuelto en una vestimenta astrosa.

La Nazionale tiene que salir, de una vez por todas, de la Edad Media, donde todavía cohabitan términos seculares. Debe, quizás, olvidarse de ese pasado que ya no existe. Extirpar la nostalgia del fútbol en el oratorio o la calle, limpiar las rémoras del catenaccio como unidad de medida (hecho más histórico-bélico que deportivo) y desprenderse de las matemáticas y las calculadoras para mejorar el verso. Liberarse de sí misma, al fin y al cabo. Deconstruirse para crearse de nuevo. Dejar de ser su propio rehén para caminar sin huir hacia adelante. Volver al oro abandonando el oropel.

Antes de centrarnos en Italia me gustaría preguntarle por el Mundial. ¿Qué destaca o qué le ha sorprendido de España?

Me ha gustado mucho. Una equipo joven que ha ganado de forma merecidísima. No solo se ha impuesto a Argentina, sino también a Francia… Sí, esa Francia favorita que parecía hacerse con la Copa casi sin esfuerzo. Mucho talento, pero sobre todo gran organización. Ahí está la clave, porque es la esencia de cómo vive el fútbol.

Habló hace poco en La Repubblica. Le preguntaron por Guardiola como hipotético seleccionador. También por el estilo, la idea, la filosofía. Dijo esto: “No hay que copiar a nadie” “El técnico que venga debe estar muy convencido de hacerlo”.

Son dos cosas diferentes. Sobre Pep Guardiola, qué decir… Hablamos de uno de los más grandes, sin duda. Tiene que estar convencido para poder trabajar aquí. Debe entender si su filosofía puede casar. Vamos a ver… Italia, su ADN, difiere del español en la manera de interpretar el fútbol. Tenemos que copiar un camino para que nuestros talentos se revaloricen. Exacto, eso es. Creo que, en Italia, hoy, no está diseñado. En España, con su estilo único, sí. No se puede cambiar el ADN.

La Gazzetta dello Sport hablaba que el obstáculo era el dinero. Al parecer, él pedía veinte millones, mientras que la FIGC -con la ayuda de la Serie A- le ofrecía diez. Los dirigentes han desmentido todo. Suena mucho más creíble lo que dice usted, quizás la gran razón que está haciendo dudar al técnico catalán, más allá que quiera un año sabático y estar cerca de su familia.

No lo sé, porque no he hablado con él. Son hipótesis, todas. Coger Italia es un gran reto. No sé si tiene más peso y condiciona -para bien o para mal- el obstáculo de la filosofía y la organización o el gusto por hacer algo grande con una selección tan importante como Italia.

El jueves 23 de julio, Giovanni Malagò (presidente de la Federación Italiana de Fútbol), junto a sus flamantes fichajes (Leonardo y Paolo Maldini), han afirmado que, además de Guardiola, han hablado con Carlo Ancelotti. Otros nombres reportados por algunos medios, sin confirmación oficial en este caso, son Roberto Mancini, Antonio Conte o Andrea Pirlo. No me parece que haya un criterio, un hilo conductor. ¿Está de acuerdo?

Estamos hablando de un seleccionador, y no de un entrenador de clubes. No es lo mismo. Mira, cuando era directivo de la Federación (FIGC) me tocaba confrontarme con el presidente en la elección de nuestro comisario técnico. A veces, hay muchas filosofías diversas que después funcionan muy bien en la Nazionale. No tenemos un recorrido filosófico como el español, pero sí cuatro Mundiales y algunos Europeos. El fútbol es maravilloso porque te acerca a la victoria de diferentes formas. Si pensamos en la pesada final del Mundial, de haber llegado a penaltis… Quién te dice que no hubiera ganado Argentina, aunque hubiera jugado de forma diferente. La diversidad de interpretación del juego es enorme. Luego, sí, puede gustarte más uno u otro. Es lícito.

Hablábamos de la lista, donde solo han confirmado Guardiola y Ancelotti, que ya son dos mundos dispares del balón.

El estilo de Carlo es diverso al de Pep, pero deja que te diga una cosa…

¿Qué?

Salvo Andrea Pirlo, quien podría ser quizás la única apuesta, aunque es cierto que tiene una relación muy estrecha con Paolo (Maldini)… Bien, el resto ejemplarizan cuatro modelos de gestión diferentes. Todos exitosos. Son cuatro grandes entrenadores. Enormes. Cuatro caminos para ganar.

Estaba leyendo estos días a Filippo Galli, ex jugador del Milán que también coincidió con usted. Dice cosas interesantes: “Italia no está preparada para uno como Guardiola”. “¿Pep? No comenzaría por arriba, sino por la base”. Habla del desarrollo de un pensamiento futbolístico para, después, optar al máximo. Es como si Guardiola debiera ser la guinda al pastel para poder reinar. Pep como consecuencia deluxe. Parece no verlo como un artesano que emprende un arduo camino en un país extraño a la filosofía cruyffista.

Entiendo. Antes hablamos de recorrido y valorización de nuestros jóvenes. ¿Sabes cuántos campeones españoles del pasado Mundial han jugado en los filiales? Creo que 22 de 26. Si volvemos atrás, al 2010, más de veinte también. En definitiva, el 90%. Rodri, por ejemplo, ¿sabes cuántos partidos disputó en el filial (Villarreal B)? Más de cuarenta. Eso son casi dos campeonatos. Hablamos del capitán, Balón de Oro…. Eso es un proceso formativo.

Justo lo que le falta a Italia.

Sí. Antes lo teníamos. Hoy pocos futbolistas italianos llegan preparados al primer equipo para competir en Serie A. Muy pocos. Menos son las entidades o clubes con la valentía para apostar por los talentos locales. Así nunca podrán madurar ni alcanzar niveles superiores. Se frena la potencialidad. En España, un talento de 17 años tiene oportunidades para demostrar quién es. Enseguida lo hacen debutar con los grandes. Le dan opciones. Una detrás de otra. Cuando yo estaba en el Barça, recuerdo a Iniesta, quien entonces tenía 18 o 19 años. Desde hacía tres que se hablaba de él. Le dieron tiempo para ser el Iniesta que conocimos.

Como Lamine o Cubarsí, por ejemplo.

Claro, aunque estos ya son titulares. Sabes que aquel Barça tenía extranjeros como Ronaldinho, Deco, Giuly, Eto’o… No encontraba siempre espacio, pero ahí estaba con el primer equipo desde bien joven. Lo conocíamos incluso en Italia cuando aún no era titular indiscutible. Sabíamos de él, que estaba en el primer equipo aun siendo tan joven… Hoy, en mi país, no hay jóvenes de 17 o 18 años en Serie A. Ni siquiera en el banquillo.

Mire, le formularé la misma pregunta que le hicimos aquí, en AS, a Gianni Rivera hace meses. Al parecer, algunos agentes han llegado a pagar para que sus futbolistas representados fueran convocados con Italia. Dijo que era verdad. ¿El fútbol es rehén de los representantes?

He estado años en la Nazionale… Ni idea de esto. Por supuesto, no es verdad.

Me refiero a un tiempo reciente.

Se dicen tantas cosas falsas que pasan por verídicas… En fin. El tema es quién es rehén de qué. Además, ¿Por qué no existe en otras partes? Esta es la pregunta. Podría suceder en otros países, porque los agentes también llevan jugadores extranjeros… ¿O todo es en Italia? Por favor… No creo que nadie pague para que jueguen sus representados. El problema es que tenemos pocos buenos. Porque pocos son los italianos que juegan. De los equipos-top en la Serie A, sólo el Inter propone algunos. No hay dónde elegir. No es que tengamos pocos buenos, sino que simplemente tenemos pocos. Basta. Por eso Galli habla de la necesidad de formar futbolistas, dadles la posibilidad de formarse, de jugar. Hoy suponen un número exiguo.

Luciano Buofiglio -presidente del CONI (Comité Olímpico Italiano)- apuesta por un técnico italiano. Además de la nacionalidad, en Italia se debate sobre dos modelos: uno federal al estilo De la Fuente (en su día Enzo Bearzot); otro de club tipo Conte. Recuerdo que Fabio Capello, en el Milán, se hizo todos los steps posibles hasta llegar al primer equipo. Italia, a veces, parece acoger con cierto recelo lo novedoso… ¿Qué opinión tiene al respecto?

No tenemos entrenadores que hayan recorrido todas las categorías hasta llegar a la absoluta.

Leonardo ha dicho que quieren unificar todo dando más peso a la parte técnica.

Deja que te siga respondiendo a la pregunta precedente. No hay una regla para la victoria. Marcello Lippi (levantó el Mundial en 2006) no era federal. Mancini, quien ganó la última Eurocopa, tampoco. Ni siquiera Luis Aragonés, creo. De la Fuente sí, pero… En Italia somos buenos hablando, criticando. En su día se ensalzaba la cantera del Barça y la comparábamos con la nuestra; luego llegó el modelo alemán de los centros federales… También los jóvenes franceses que surgen de las escuelas de fútbol… Ahora volvemos con el modelo español. Cantera, entrenadores como De la Fuente… En hablar somos buenos, pero lo que hay que copiar es lo que se ha hecho fuera para valorizar a los chicos. Nada más. No hay que copiar el estilo, porque no podemos hacer el tiki-taka. Tampoco cuando éramos tan buenos —aunque sin ganar— en 1994 o durante la Euro 2000. Esas selecciones tenían una característica propia y estaban llenas de estrellas, pero jamás jugaron como España.

Italia, entonces, tiene que rescatarse a sí misma. Sacar, nuevamente, su mejor versión sin mirar afuera.

Brasil en 1994 tenía a Bebeto y Romario, pero no era mejor que la de 1982 (cayó contra la Italia de Paolo Rossi). Ni siquiera que la del 2002, con Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho. En esos años, España tenía un equipazo y no ganaba. Eso me sorprendía siempre. Quizás porque no era un equipo, como hoy. Eso es.

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