De la Fuente 2.0

Mundial muy intervencionista del seleccionador. Sólo ha repetido once en una ocasión. Los cuatro cambios tras Cabo Verde, Fabián en cuartos... Los movimientos de banquillo, decisivos.

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“Lo importante es el colectivo. Cada uno tiene su tarea en el partido. Lo de Pedri no tiene más explicación que querer dar otro toque al equipo cuando necesitamos una dosis de frescura para Fabián, que es otro superjugador. Esto es un trabajo en equipo. No es importante quién juega más, insisto. Estamos felices de llegar hasta aquí, pero queremos más”. Fue la primera pregunta tras el triunfo ante Bélgica. Ese que tuvo en Mikel Merino, otra vez, al gran protagonista. Pero también lo fue él, Luis de la Fuente. Con sus decisiones antes y durante. Mostrando, un duelo más, su versión más intervencionista. Con ese cambio que fue lo primero que tuvo que explicar: Fabián por Pedri. Uno que sirve a la perfección como ejemplo para su Mundial, el del seleccionador. Un torneo donde se está viendo su cara más intervencionista. Un De la Fuente 2.0.


En la Eurocopa los onces se recitaban de memoria. Amén del trámite ante Albania donde hubo rotación masiva, De la Fuente sólo hizo dos cambios... y por obligaciones del guion: el de Navas por Carvajal en semifinales, por la roja del leganense ante Alemania, y el de Olmo por Pedri para los dos últimos partidos, tras la lesión del tinerfeño también en cuartos. El resto, de carril. Unai Simón, Le Normand, Laporte, Cucurella, Fabián, Rodri, Lamine, Nico Williams y Morata, inamovibles. Sin embargo, el Mundial está siendo otra historia. Una muy diferente.

Cambios y más cambios

Ya desde el primer día. Los problemas físicos de piezas capitales como Lamine o Nico, que entraron en la segunda parte, condicionaron, pero después de aquel empate donde los protagonistas fueron Vozinha y la falta de fluidez y colmillo, De la Fuente empezó a mover la coctelera. Y no para cambiar un ingrediente, sino cuatro. La entrada de inicio de Lamine era innegociable, pero en el resto hubo mucha pizarra. Porro en lugar de Llorente, para buscar más finura con balón. Baena en lugar de Gavi para la banda izquierda, para explotar la posición con un especialista. Y el más sonoro: Olmo por Fabián. No le tembló el pulso al seleccionador a la hora de sentar a uno de sus pesos más pesados, para dar entrada a otro.

A uno que, ante Uruguay, devolvió al banquillo a pesar de haber sido uno de los más destacados en la goleada a los saudíes. Porque De la Fuente buscó más músculo, fortalecer la sala de máquinas, frente a un combinado charrúa que llevaría el partido al barro, como así fue. Por ello apostó por Merino de inicio y también por el regreso de Llorente. En busca de una España más robusta aunque con algo menos de frescura con balón. El resultado, encuentro al límite tras el cual De la Fuente pidió protección para sus jugadores (“esperamos jugar partidos normales a partir de ahora”), pero victoria. Con gol de Baena, además. Una de sus grandes apuestas.

Frente Austria, más cambios, para volver al once de Arabia, el que más había dominado, para volver a dominar. De un 4-0 a un 3-0... para enlazar dos alineaciones sinónimas por primera vez en todo el torneo. Porque ante Portugal, ídem. Por eso, contra Bélgica se esperaba que no hubiera dos sin tres, pero lo hubo. Y ello nos lleva al inicio: “Lo de Pedri no tiene más explicación que querer dar otro toque al equipo cuando necesitamos una dosis de frescura para Fabián”. Una apuesta por el regreso del andaluz, que había afrontado con gran profesionalidad su cambio de rol, en detrimento del de Tegueste, con menos brillo que el habitual ante Portugal. Y fue, precisamente, Fabián quien abrió la lata. Acción, reacción.

San Merino

Tónica habitual en los movimientos de De la Fuente. Porque si el del PSG hizo el primero, el segundo fue obra de Merino, apenas dos minutos después de pisar el campo. Su segunda heroicidad consecutiva tras la de Portugal. Una que habilitó... otro recién ingresado: Ferran Torres. Si en la Euro se vio a una España donde hubo pocas teclas que tocar, en el Mundial se está viendo a un De la Fuente sin miedo a salir de la zona de confort. Corregir, ajustar, intervenir. Un De la Fuente 2.0.

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