Carta abierta de Mbappé: “Duele, no os voy a mentir”
El delantero centro de la selección gala ha publicado una carta en redes sociales para agradecer el apoyo de los franceses durante el Mundial. También agradece a Deschamps.isponible
Se dirigió a todos en un mensaje de unidad total. Un comunicado de agradecimiento para sus compañeros, para el aficionado y para Didier Deschamps. Especialmente llamativas son sus palabras hacia el ya ex seleccionador de la bicampeona. “A Didier ya le he dicho lo que le tenía que decir, él lo sabe”, reza en el comunicado. Su agradecimiento hacia el equipo técnico y hacia todos los miembros de la Federación es total. Lo que se puede percibir por encima de todo es su profunda decepción por no haber podido llevar el trofeo de nuevo a su país.
El partido contra España resultó un golpe muy duro para el combinado galo. El fútbol desarrollado por la campeona arrolló a una plantilla plagada de estrellas. “Duele y seguirá doliendo, no os voy a mentir”, dice Mbappé. Sin embargo, ya mira hacia delante y muestra auténtica pasión por los compromisos que vienen: “Habrá otros partidos, otras noches de verano o de invierno en las que nos reuniremos todos frente a ese mismo juego, con las mismas ganas intactas”.
Carta abierta íntegra
GRACIAS.
Un mes de emoción. De superación. De orgullo por llevar los colores de Francia.
De pasión, sobre todo, la misma que nos anima en el campo y que os anima a vosotros, frente a la pantalla como en las gradas. Eso es lo que hemos vivido juntos, una historia increíble.
No traemos un trofeo colectivo. Duele y seguirá doliendo un tiempo, no os voy a mentir sobre eso.
El título de máximo goleador, lo acepto con orgullo, pero habría sido muchísimo mejor con la copa además.
Quizá os debíamos un final más bonito. Pero no siempre elegimos el final de la historia, elegimos lo que ponemos dentro, y lo hemos dado todo. De eso, estamos orgullosos.
Gracias a mis compañeros. Sin su trabajo, sus carreras, sus pases, sin ese espíritu de equipo que nos ha llevado del primer al último partido, nunca habría podido marcar tanto. Este título es tanto del colectivo como mío.
De pequeño, soñaba con jugar una Copa del Mundo, al menos una. He jugado tres, he ganado una y, este año, he tenido el orgullo de disputarla con la banda de capitán. Nunca lo olvidaré.
Vosotros os habéis quedado despiertos hasta tarde, a veces hasta el corazón de la noche según las zonas horarias, para vernos jugar al otro lado del mundo, os habéis reunido en casa, en los bares, en familia o entre amigos, por toda Francia y más allá.
Otros estaban lo más cerca posible de nosotros, en los estadios, con la bandera sobre los hombros. Niños con ojos brillantes, hombres y mujeres de todos los orígenes y todas las generaciones, reunidos alrededor del mismo placer, el del compartir. Esa es la fuerza de este deporte.
Y nunca nos habéis abandonado, ni siquiera en los momentos más duros, ni siquiera cuando lo merecíamos menos. Esta historia la hemos escrito con millones de manos, no solo once en el campo, impulsados por la misma pasión.
A Didier, ya le he dicho lo que tenía que decir, lo sabe. Gracias a él, a todo su equipo también, fisioterapeutas, cocineros, preparadores, chóferes, todos aquellos que nadie ve nunca y sin los cuales nada de esto sería posible. Y a quienes nos han recibido en Estados Unidos durante toda esta competición.
El fútbol, en el fondo, sigue siendo un juego. Un juego que tomamos muy en serio, que trabajamos toda una vida para intentar dominarlo, pero un juego al fin y al cabo, con sus reglas simples que no han cambiado desde que empezamos a jugarlo: balón, portería, ganas de marcar. Por eso nos une a todos con la misma pasión.
Esta Copa del Mundo termina, pero la historia continúa. Habrá otros partidos, otras noches de verano o de invierno en las que nos reuniremos todos frente a ese mismo juego, con las mismas ganas intactas. No hemos terminado de jugar juntos.
Gracias por todo.


