Arabia Saudita y Qatar responsabilizaron a Irán por el ataque a tres barcos en Ormuz y exigieron el fin de las agresiones
Ambos gobiernos denunciaron que las acciones contra embarcaciones comerciales vulneran el derecho internacional, amenazan la libertad de navegación y ponen en riesgo el suministro mundial de energía
Infobae
Arabia Saudita y Qatar expresaron este martes su rechazo a los ataques del régimen de Irán contra embarcaciones comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.
Ambos gobiernos responsabilizaron directamente a Teherán por los incidentes, denunciaron una grave vulneración del derecho internacional y reclamaron medidas inmediatas para evitar nuevos episodios que comprometan la seguridad regional y el abastecimiento energético global.
La reacción más contundente provino del Ministerio de Asuntos Exteriores saudita, que condenó el ataque contra el buque Vidan, de bandera saudita, así como la agresión contra el Rikaysat, de bandera qatarí.
Mediante un comunicado, Riad sostuvo que estas acciones “constituyen un atentado contra la seguridad de la navegación marítima internacional y su integridad”, además de representar una amenaza para “la seguridad del suministro energético mundial”.
El gobierno saudita afirmó además que la continuidad de este tipo de operaciones por parte de Irán vulnera el derecho internacional, las normas que regulan la libre circulación marítima y la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que protege el tránsito seguro por las principales rutas marítimas internacionales.
Además, exigió a Teherán detener de inmediato cualquier acción que incremente la tensión en la región.
“Arabia Saudita insta a Irán a cesar de inmediato todas las acciones que amenacen la seguridad de la región, la seguridad de la navegación internacional y el suministro mundial de energía”, señaló el comunicado. Asimismo, el reino declaró que responsabiliza “plenamente a Irán por estos ataques y por todas las consecuencias y daños derivados de ellos”.
La respuesta de Qatar
Qatar también reaccionó tras el ataque contra el metanero Al Rekayyat, utilizado para el transporte de gas natural licuado. Según las autoridades qataríes, la embarcación fue alcanzada durante la noche por un dron que provocó un incendio en la sala de máquinas mientras atravesaba el estrecho de Ormuz.
El capitán del buque emitió una llamada de emergencia registrada por las comunicaciones marítimas.
“Mayday, Mayday, Mayday. Habla el buque Al Rekayyat. Estamos siendo alcanzados por un dron en el lado de babor, sobre la sala de máquinas”, reportó. A continuación informó que había “un incendio en la sala de máquinas y una densa presencia de humo” y que no era posible evaluar inmediatamente la magnitud de los daños.

Aunque toda la tripulación permaneció a salvo y comenzó el proceso de evacuación, fuentes de seguridad marítima indicaron que el incendio generó preocupación por el riesgo potencial de una explosión debido a la carga de gas natural licuado transportada por la embarcación.
Como respuesta diplomática, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar convocó al embajador adjunto de Irán en Doha para entregarle una nota formal de protesta. En ese documento, el gobierno qatarí exigió explicaciones urgentes sobre lo ocurrido y solicitó que se adopten medidas concretas para impedir nuevos ataques.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Majed Al Ansari, calificó el incidente como “un ataque inaceptable contra la seguridad de la navegación internacional y del suministro mundial de energía”, además de definirlo como “una clara violación del derecho internacional”.
Además del metanero qatarí, fuentes de seguridad marítima informaron que un petrolero saudita resultó dañado frente a las costas de Omán. Paralelamente, autoridades estadounidenses señalaron que los primeros indicios apuntaban a que tres embarcaciones comerciales habrían sido atacadas por fuerzas iraníes mientras transitaban por el estrecho.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio internacional, ya que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por allí circula una parte sustancial de las exportaciones mundiales de petróleo y gas. Cualquier incidente en esa vía marítima genera preocupación entre los mercados energéticos y los países dependientes de esos suministros.
Los ataques se produjeron en medio del frágil alto el fuego vigente entre Irán, Estados Unidos e Israel.


