Alta tensión con Enzo Fernández

El argentino se mide con Inglaterra, el país en el que juega y del que quiere salir porque no es muy popular entre los aficionados.

Aritz Gabilondo
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Varios episodios han hecho que la relación de Enzo Fernández con Inglaterra no sea la mejor. Pese a militar en el Chelsea y ser una de las estrellas de la Premier, el futbolista argentino no ha terminado de encajar entre los aficionados, ni siquiera de su propio equipo, ni tampoco en la opinión pública. Por eso, el partido que mida a Argentina, su selección, con Inglaterra este miércoles en semifinales del Mundial apunta a ser tenso en torno a él.

El primer escándalo que salpicó a Enzo en su relación con los ingleses fue el de los cánticos racistas, en 2024. Todo se originó cuando en plena euforia por conquistar la Copa América transmitió en vivo y en directo a través de redes un cántico tránsfobo y racista contra los jugadores de Francia. “Escuchen, corran la bola, juegan en Francia, pero son todos de Angola”, decía la canción que cantaba.

En Inglaterra esto causó indignación total. Sus propios compañeros franceses del Chelsea, como Wesley Fofana, lo denunciaron públicamente en redes sociales. El propio Enzo tuvo que pedir perdón.

Además, algunas declaraciones sobre su futuro le causaron problemas. Enzo fue sancionado y apartado dos partidos por el técnico del Chelsea, Liam Rosenior por sus palabras en ESPN en las que decía no saber si seguirá en el club la próxima temporada. La afición blue la tomó con él después de que el Chelsea hubiera hecho una fuerte inversión por el centrocampista inglés.

Por si fuera poco, casi a la vez de este escándalo Enzo se enfrentó a problemas con la justicia británica debido a que fue condenado en Gales con su Porsche Panamera por negarse a identificar al conductor de su vehículo tras registrarse dos infracciones previas: una por exceso de velocidad y otra por cruzar un semáforo en rojo.

En Inglaterra esta sucesión de altercados le ha hecho ser un futbolista repudiado por la afición. Esa misma afición le tendrá enfrente en las semifinales del Mundial. Un rival y un adversario, un enemigo público número uno al que los ingleses le tienen especialmente ganas.

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