Zverev, por el honor de la generación perdida

El alemán tratará de mejorar ante el italiano Cobolli la escasa efectividad de los tenistas nacidos en la década de 1990 en las finales de los Grand Slams.

Nacho Albarrán
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Alexander Zverev jugará por su propia gloria cuando este domingo (15:00, DMAX y Eurosport) se enfrente a Flavio Cobolli en la final de Roland Garros. Aunque, en cierto modo, y pese a que él quizá no lo sienta así, el alemán de 29 años y número 3 del mundo también competirá por el honor de la generación perdida del tenis. La que sufrió en sus inicios ante la del Big Three de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic y ahora ha languidecido a la sombra de la que abanderan Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.

Son los jugadores nacidos en la década de 1990, los primeros de la Next Gen: muy prometedores, pero que no alcanzaron los éxitos que se les auguraban. Uno de ellos, quizá el más talentoso, es Zverev.

Ganador de 24 títulos, siete de ellos de Masters 1.000, dos ATP Finals y el oro olímpico en Tokio 2024, solo le falta ganar un Grand Slam y, por equipos, la Copa Davis (sí conquistó la United Cup en 2024). También tiene pendiente alcanzar el número uno del mundo, una posición cuyo máximo acercamiento fue el número dos en 2022.

De su quinta, solo le supera Daniil Medvedev, uno de los dos ganadores de majors entre los millennials y los centennials del tenis, junto con Dominic Thiem. El ruso conquistó el US Open 2021, lideró el ranking en 2022 y ganó la Davis en 2021, además de sumar otros 22 trofeos en 21 torneos diferentes.

El moscovita (1996) y el austriaco (1993) son los únicos noventeros que han sido capaces de triunfar en un Slam. Junto a ellos y a Zverev (1997), hay otros seis que jugaron finales y no pudieron ganarlas: Milos Raonic (1990), Nick Kyrgios (1995), Matteo Berrettini (1996), Taylor Fritz (1997), Casper Ruud (1998) y Stefanos Tsitsipas (1998).

Zverev, por el honor de la generación perdidaTabla de finales de Grand Slam de la generación de los 90, de la web sopitas.com

El balance de los partidos por el título de un major disputados por estos nueve tenistas es muy malo: 2-20. Contra rivales nacidos en los años 80 solo pudieron ganar una de 15 finales: la de Medvedev en Nueva York contra Djokovic en 2021. Frente a los nuevos valores de los 2000, ninguna. La otra victoria se produjo en una final entre Zverev y Thiem en el US Open 2020, con triunfo de Dominic.

Una nueva oportunidad

Este domingo, el hamburgués puede acabar con la mala racha de su grupo ante jugadores más jóvenes si gana a Cobolli (2002).

“En realidad, no, porque me siento bien” (sobre si cree que el italiano parte con cierta ventaja por no haber tenido que jugar en semifinales contra Matteo Arnaldi, que se retiró antes por enfermedad). “No tuve partidos excesivamente largos. Sinceramente, siento que podría volver a jugar ahora mismo” (sonriendo); “así que no creo que vaya a suponer una gran diferencia el domingo”, analizó Sascha, que recuerda los problemas que tuvo cuando disputó aquella final contra Thiem. “No, no me veía como favorito. Para ser honesto, no veía a nadie como favorito. Pero justo en ese momento tenía serios problemas con mi saque y mi segundo saque. Sabía que mi saque podía fallar en cualquier momento. Esa es una diferencia que sí noto ahora, por suerte. Sí, iba ganando dos sets a cero. Estaba a punto de romper el servicio. Estaba sacando para ganar el partido y no lo logré. Eso ya es cosa del pasado y no intento pensar demasiado en ello antes del domingo”.

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