Vinicius lanza señales

Su golazo fue una inyección de moral para Brasil y sumar su primer punto en el Mundial. Su papel debe ir ‘in crescendo’. Quiere ser el MVP.

Eduardo Burgos Rodríguez
As
No fue un debut soñado, pero vaya partido. Cuando Brasil más necesitaba a Vinicius Jr., el carioca apareció con un golazo. “Aquí estoy yo”, decía mientras pegaba puñetazos al aire. Es su Mundial, así lo sabe el siete y todo el que rodea la burbuja de la Seleção en Nueva York. Tiene que mejorar. Bastante. Pero esto solo acaba de arrancar porque, como dice el dicho: “no es cómo se empieza, sino cómo se acaba”.

Le costó entrar en el partido. Entre los nervios del debut y las ganas de participar, se quedó en tierra de nadie. Marruecos le planteó un choque físico y táctico, que le dejara aislara de la pelota y le desconectara. Media hora le duró el plan, pero porque Vini es Vini y un Mundial es un Mundial. El tanto de Saibiri le avivó. Tomó el toro por los cuernos y sacó el orgullo de un pentacampeón.

La respuesta: un golazo antológico. Vini está hecho para partidos así, grandes donde poder brillar con luz propia. Fue el que más lo intentó de la Canarinha. El más desequilibrante. Escorado en la izquierda, en su zona de confort, se echó el equipo a la espalda en la construcción, donde casi todas las acciones de peligro fluyeron por su perfil: 79% de efectividad en el pase en el último tercio (19/24), dos faltas recibidas y un sinfín de regates intentados, con los dos para dejar en el suelo a El Aynaoui y marcharse para marcar a Bono.

Vinicius lanza señales(Photo by MAURO PIMENTEL / AFP)MAURO PIMENTEL

Con Ancelotti parece haber encontrado la estabilidad que tanto le costaba tener en épocas pasadas, incluso durante este ciclo mundialista. Criticado hasta la saciedad por su juego, ni Tité ni Ramón Menezes ni Diniz ni Dorival supieron entenderle. Incluso en su primer Mundial, en Qatar, pasó desapercibido. Acababa de ganar su primera Champions y aún así era el primer cambio habitual. No fue hasta la llegada del italiano que el siete comienza a mostrar una pequeña porción de todo su potencial. “(Ancelotti) Es un tipo que me conoce como nadie, siempre me adapta lo más rápido posible a mi equipo, me da la importancia que necesito y que merezco y, si Dios quiere, puedo hacer mucho más por él”, dijo en zona mixta tras el partido.

Vini fue siempre un incomprendido. Desde pequeño tuvo que aprender a alejarse del ruido y jugar para sí mismo. No le quedaba otra. Tenía todo en contra para triunfar y aún así, a base de trabajo y resiliencia, sacó su mejor versión para brillar al punto de meterse en la pugna por el Balón de Oro. Con Brasil está cerca de hacer lo mismo. Sin Neymar, que ni está ni se le espera (para ser importante), él es la referencia. Brasil le necesita y Vini necesita a Brasil. Tiene que funcionar y encima en este Mundial. Ya sin nervios, sabiendo lo que es un debut, restan siete partidos. Siete finales para sumar una estrella más. Siete para ser el MVP del Mundial.

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