Trump y Lula chocaron en el G7 por la condena del Supremo de Brasil al hijo de Bolsonaro

El mandatario estadounidense calificó a Brasil de “peligroso políticamente” tras la sentencia a cuatro años de Eduardo Bolsonaro, y Lula respondió pidiéndole que no se inmiscuya en las elecciones de octubre

Infobae

Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva protagonizaron un agrio cruce público en los márgenes de la cumbre del G7 celebrada en la localidad francesa de Évian-les-Bains, después de que el Supremo Tribunal Federal de Brasil condenara el martes a Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, a cuatro años y dos meses de prisión por coacción a la justicia. El choque expuso ante los principales líderes del mundo la complicada relación bilateral entre las dos mayores economías del continente americano.


Trump describió a Brasil como un país que “se ha vuelto un poco turbulento” y “un poco peligroso” en términos políticos, en declaraciones realizadas durante la cumbre. El presidente estadounidense aseguró que se enteró de la noticia “después” de su reunión con Lula, aunque confundió de manera repetida la condena judicial con un arresto, y confundió a Eduardo Bolsonaro —ex diputado que reside en Texas desde febrero de 2025— con su hermano, el senador Flávio Bolsonaro, quien sí compite en las elecciones presidenciales previstas para el 4 de octubre. “Le iba bien en las encuestas y lo arrestaron porque hizo declaraciones desde Texas”, afirmó Trump.

Lula respondió con dureza ante la prensa al término de la cumbre. Dijo que Trump “sabe poco de Brasil” y que Estados Unidos “podría aprender” sobre cómo celebrar elecciones pacíficas. Advirtió que su par tiene derecho a sus preferencias electorales, pero que no debe “interferir en las elecciones de Brasil, porque las elecciones de Brasil son asunto de Brasil”. Con ironía, añadió que la próxima vez llevaría una urna electrónica para mostrarle a Trump cómo funciona el sistema de votación brasileño.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, observa a su llegada a una sesión de trabajo con los líderes del G7 y sus socios para promover el crecimiento económico, durante la Cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 17 de junio de 2026. REUTERS/Christian Hartmann
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, observa a su llegada a una sesión de trabajo con los líderes del G7 y sus socios para promover el crecimiento económico, durante la Cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 17 de junio de 2026. REUTERS/Christian Hartmann

El fallo del Supremo Tribunal Federal, adoptado por unanimidad por los cuatro magistrados de la Primera Sala, declaró a Eduardo Bolsonaro culpable de haber gestionado desde suelo estadounidense la imposición de sanciones contra jueces brasileños y de haber alentado la aplicación de aranceles punitivos para entorpecer el proceso judicial contra su padre. El magistrado Alexandre de Moraes, instructor del caso, exhibió durante la audiencia videos y declaraciones del propio Eduardo Bolsonaro en los que describía sus gestiones ante la administración Trump. “Las amenazas se concretaron mediante sanciones contra magistrados de esta Corte, contra el procurador general de la República y contra Brasil, a través de aranceles”, afirmó De Moraes. Además de la pena de prisión en régimen semiabierto, la Corte le impuso una multa equivalente a unos 31.700 dólares y una inhabilitación política de ocho años.

En vísperas del G7, Washington propuso nuevos aranceles del 25% a las importaciones brasileñas, alegando prácticas comerciales desleales, y designó al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas extranjeras, una clasificación que Lula rechazó de plano al sostener que esos grupos buscan lucro, no un cambio político. El presidente brasileño calificó la conducta de Trump de “irrespetuosa” y lo acusó de comportarse “como un emperador”. En Brasilia, la escalada se interpreta también en clave electoral: la presión de Washington beneficia a Flávio Bolsonaro y complica la estrategia del gobierno ante una opinión pública que vota en octubre.

El choque en Évian deja al descubierto que la relación entre Brasil y Estados Unidos está condicionada, cada vez más abiertamente, por la disputa política interna brasileña. Mientras Lula intenta blindar la soberanía judicial de su país frente a las presiones externas, Trump consolida su papel de respaldo internacional al bolsonarismo, una ecuación que difícilmente se resolverá antes de las elecciones de octubre.

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