Tenis | Roland Garros / Arnaldi se retira por un virus y le cede a Cobolli la final

El italiano, por enfermedad, no puede jugar las semifinales contra su compatriota, que se medirá a Zverev. El torneo devuelve el dinero a los espectadores.

Nacho Albarrán
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Los espectadores que iban a presenciar esta tarde la segunda semifinal del cuadro masculino de Roland Garros se enteraron por la megafonía de que Matteo Arnaldi no podría enfrentarse a su compatriota Flavio Cobolli por culpa de un virus. El italiano de 25 años y 104º del mundo, que había alcanzado la penúltima ronda del torneo por la retirada, debido a una lesión, de otro tenista transalpino, Matteo Berrettini, no tuvo más remedio que cederle la plaza en la final al florentino de 24 años y 14º, que el lunes será por primera vez top-10. La organización del torneo anunció la devolución del importe de las entradas de la sesión nocturna.

Cobolli se enfrentará el domingo (15:00, DMAX y Eurosport) a Alexander Zverev, tras la victoria del alemán contra el checo Jakub Mensik. Es su primer partido por el título de un Grand Slam. Esta es solo la tercera vez en la Era Open (desde 1968) que una semifinal de major no se disputa por retirada de uno de los contendientes, tras la de Jim Courier y Richard Krajicek en el Open de Australia 1992, que no jugó el neerlandés, y la de Nick Kyrgios y Rafa Nadal en Wimbledon 2022, que no pudo disputar el español.

Poco después de la triste noticia de su baja, Arnaldi ofreció una breve rueda de prensa en compañía de Cobolli, aunque cada uno se colocó en un extremo de la mesa. “Sinceramente, no tengo ni idea. Creo que es un virus, porque tenía mucho frío y tuve fiebre durante el día. Pero no lo sé. Lo único que sé es que no puedo moverme, no puedo comer y no puedo beber, así que realmente no había ninguna posibilidad de que pudiera jugar”, aclaró Matteo. “Lo siento mucho por toda la gente que compró entradas y vino aquí, y también por todos los italianos que vinieron a vernos. Me alegro por él (Cobolli) porque va a jugar la final, pero al mismo tiempo siento que no hayamos podido disputar el partido. Es duro estar aquí”, añadió el de San Remo.

“Solo tienes que estar orgulloso de lo que has hecho y de cómo lo has hecho. Para mí eres un ejemplo por la manera en que te comportas. Intento imitarte un poco, sobre todo fuera de la pista. Dentro de la pista sigo mi propio camino, como hacemos todos, pero fuera de ella eres exactamente el ejemplo de un atleta y de un profesional excelente”, le consoló Cobolli, que estuvo entrenándose luego, con algo de público, en la Philippe Chatrier. “Te deseo lo mejor. Siento mucho lo que ha pasado hoy y estoy seguro de que habríamos librado una gran batalla, como las que tú y yo estamos acostumbrados a jugar. Espero —y estoy seguro de ello— que habrá otra oportunidad para hacer justicia a este resultado”, añadió Flavio, que confesó que había llorado cuando Arnaldi le dijo que no podía jugar.

“No hemos averiguado qué lo provocó”

“No, no he tomado ningún medicamento”, afirmó Arnaldi. “Fui a cenar igual que todos los días antes de un partido. Sinceramente, todavía no hemos averiguado qué lo provocó. Me ocurrió algo parecido en Acapulco el año pasado. Pero la verdad es que no lo sé. Evidentemente estaba un poco cansado después de haber jugado tanto, pero, como dije antes en inglés, me encontraba bien. Ayer entrené una hora y cuarenta y cinco minutos y todo iba según lo previsto. Entonces pasó algo anoche que todavía no hemos entendido y que ha continuado durante todo el día de hoy. Por eso no creo que haya sido simplemente algo relacionado con la comida, porque si fuera así ya no seguiría ocurriendo. Sin embargo, ha continuado durante todo el día, así que probablemente sea algo viral”, explicó.

“He esperado hasta ahora. Lo vi en el vestuario a las seis y, cuando llegó el momento de empezar a prepararme para el partido, comprendí que era imposible jugar. Así que le dije a Cobolli que no iba a hacerlo. Hasta entonces estaba intentando encontrar cualquier solución posible para salir a la pista. Pero tomamos la decisión correcta de no jugar, porque no tenía sentido ni para mí —habría corrido el riesgo de lesionarme por lo deshidratado que estoy y por lo poco que he comido— ni para él. Por respeto hacia él y hacia los aficionados, no habría sido un buen partido”, concluyó.

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