Suiza - Bosnia / Guerra civil en Suiza
Xhaka pidió a los jóvenes dejar de querer ser “el centro de atención” y más disciplina tras empatar contra Qatar. Según fuentes cercanas, hay un “rumbo tóxico” en la selección.
“Todos corrían sin rumbo fijo y, al final, hay que respetar las posiciones y hacer solo lo que pide el entrenador. No sé, no hace falta ser el centro de atención y querer hacer todo uno mismo. Es una pena, ojalá hubiera sido diferente. Es un tema de disciplina. Si te falta disciplina, es difícil. Necesitamos cambiar muchas cosas, poner los pies en el suelo y ver la realidad”, comentó.
Aunque Xhaka no quiso dar nombres, no ha sido muy difícil interpretar por qué jugadores iba. El primer gran señalado es Miro Muheim. El lateral izquierdo del Hamburgo salió en los minutos finales por Ricardo Rodríguez para ayudar a mantener el resultado y lo que hizo fue todo lo contrario. Hizo varias pérdidas absurdas en apenas un minuto en el añadido y, para colmo, Boualem Khoukhi se lo comió en el gol encajado que supuso el empate 1-1. Otro que se debió dar por aludido fue Ardon Jashari, un talentoso mediocentro del Milan que no ha jugado mucho esta temporada a las órdenes de Allegri y que, a pesar del estatus que pueda tener como uno de los pilares de la generación más joven, también salió cerca del minuto 90 y, con un despeje tan desacertado como poco enérgico, permitió a Qatar recuperar el balón cerca del área de Kobel para terminar marcando. Tampoco gustó nada el partido de Manzambi, el jugador de 20 años y revelación de la Europa League, que salió en el minuto 65 y no ganó ni uno de los seis duelos en los que estuvo implicado.
El desazón era total. La imagen de Xhaka tras el pitido final, sentado en el banquillo incrédulo mientras sus compañeros se saludaban a sus rivales, hacía presagiar que el mediocentro del Sunderland iba a tener unas palabras en el vestuario, así como las tuvo después en zona mixta.
Las declaraciones, según el diario suizo Blick, no han sentado bien en la concentración. Citando a fuentes cercanas a la selección, al parecer parte del equipo no está satisfecho con la forma de ser demasiado crítico de Xhaka y que “demasiada negatividad afecta a la moral” tomando “un rumbo tóxico”.
Días después, Rieder quiso calmar un poco las aguas. “Tenemos una comunicación muy abierta dentro del equipo. Todos pueden contarle cualquier cosa a cualquiera. Por supuesto que tenemos nuestros líderes y son muy autocríticos”, explicó el centrocampista, quien también salió desde el banquillo.
Mientras, Aebischer y Zakaria (ambos 29 años) fueron una novedad en el once y fueron de lo mejor. Parece evidente que la relación entre las distintas generaciones que componen la plantilla suiza es bastante mejorable.



