Suecia - Túnez / Dos golazos y una disculpa

Suecia derrota a Túnez con doblete de Ayari, que cuenta con nacionalidad del país africano y pidió perdón en el primero... pero no en el segundo. En los de Potter brillaron sus dos astros, Isak y Gyökeres.

Juanma Leiva
As
“Desde Larsson e Ibrahimovic no teníamos una delantera así”, avisaba Victor Lindelöf, capitán sueco, sobre la dupla que forman Alexander Isak y Viktor Gyökeres, una de las más valiosas del torneo mundialista. Las dos estrellas de la Premier son la gran esperanza de los escandinavos en un Mundial que comenzaron de la mejor manera posible: con una victoria clara ante Túnez. Aunque los focos, en este primer partido, los compartieron con Yasin Ayari, autor de dos goles y protagonista de una de las historias de lo que va de Mundial por su sangre tunecina. Los tres puntos le valen a Suecia para liderar un durísimo grupo F en el que Países Bajos y Japón no darán tantas facilidades como los africanos.

El plan sueco es muy simple, pero pareció funcionar desde los primeros minutos. Balones a la espalda de los defensas para que su pareja de oro, la formada por sus dos estrellas, encontraran espacios. Así llegó el primer gol, en el que los dos astros intervinieron. Isak corrió un balón que acabó en los pies de Gyökeres. Sin embargo, el delantero del Arsenal no acertó, algo que sí logró en el rebote Yasin Ayari. Su golpeo violento fue un golazo. Y su gesto posterior, muy llamativo.

Porque el jugador del Brighton pidió perdón tras el 1-0 con una disculpa más propia de fútbol de clubes, cuando se anota ante un exequipo, pero mucho más difícil de ver en selecciones. Lo que ocurre es que Ayari, de madre tunecina, tuvo la opción de representar al país africano, que insistió para convencerle. Sin embargo, nacido en la ciudad sueca de Solna y formado en el club de la ciudad, el AIK, siempre tuvo claro que su destino era defender los colores del país escandinavo.

El golpe dejó grogui a una Túnez que llegaba a este Mundial con malas sensaciones en los amistosos previos. Y esa debilidad se demostró en el 2-0, cuando Isak, tras un pase de Gyökeres, protagonizó una cabalgada por la banda que acabó transformando ante Chamakh, meta tunecino, que pudo hacer mucho más. El escenario era perfecto para los de Graham Potter, que con tres centrales, un sistema muy resguardado y dos gacelas en la delantera, parecían soñar con una situación en la que las Águilas de Cartago se vieran obligadas a dejar aún más espacios.

Dos golazos y una disculpaIsak y Gyökeres, abrazados durante el himno.Robbie Jay Barratt - AMA

Pero el resto de la selección sueca no tiene el nivel de sus dos delanteros galácticos. Lejos de controlar el partido, dejaron crecer a los tunecinos, que empezaban a conectar con sus jugadores más creativos. El caso de Mejbri, que puso un centro para que Rekik cabeceara en el 2-1. El partido seguía abierto para la segunda mitad.

No duraron mucho las esperanzas tunecinas. En la reanudación, Skhiri, mediocentro de las Águilas, decidió hacerlo todo mal. Su intento de salida de balón fue un despropósito, más cuando los rivales que acechaban eran Isak y Gyökeres. El delantero del Liverpool robó el esférico y se lo cedió al ‘gunner’, que no falló y mató el partido. Ojo con esta conexión, que a poco que el resto del equipo acompañe, puede ser una de las sensaciones del torneo.

Svanberg, jugador del Wolfsburgo, amplió el marcador comprobando de primera mano que Túnez ya no oponía resistencia. Apenas llevaba unos segundos en el campo cuando un centro pareció rozarlo Isak para que el recién ingresado anotara. Y Ayari, en la enésima pérdida de balón tunecina, completó su doblete con otro golazo en el que, esta vez, ya no pidió perdón y cerró el festival. Un 5-1 que, con el formato que se estrena en este Mundial donde entran tantos terceros de grupo (ocho), deja a Suecia con la clasificación muy de cara.

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