Revolución De la Fuente

El seleccionador agita el árbol y agita a España. Grandes decisiones para triturar a Arabia... como regalo de cumpleaños.

Fernando S. Tavero
As
Un cumpleaños muy feliz y como regalo, un golpe sobre la mesa. El de Luis de la Fuente contra Arabia. La mejor manera de soplar las 65 velas. Lo dio su equipo, pero también él. Para aplacar ese runrún que se estaba alimentando por el empate del debut. Aunque, como bien dijo después, sea “una barbaridad dudar de este equipo”. Ya había avisado que se aventuraban cambios y llegaron. Ni uno, ni dos, ni tres, sino cuatro. Pedro Porro, Olmo, Baena y Lamine, por Llorente, Fabián, Gavi y Ferran. Y todos salieron cara. Con un objetivo claro, encontrar esa fluidez y verticalidad que el primer día se estrelló contra un muro y las manoplas de Vozinha. Pero esta vez el héroe no fue rival, sino coral.

Empezando por un Lamine volcánico, que sólo necesito 45 minutos de los 60 que su físico tenía disponibles. Emparejado con un Pedro Porro que supo ocupar las zonas correctas, complementarse con el azulgrana, para ofensivamente firmar un notable alto. El cambio de 4-3-3 a 4-2-3-1 liberó a Pedri, también a Rodrigo, todo auspiciado por la presencia de Olmo entre líneas, que fue al mismo tiempo lanzador, con su gran capacidad de giro, y conector. Y por último, Baena, de inédito a capital, con su aportación por fuera y combinación por dentro.

España presionó, mordió, tiró un sinfín de desmarques y desarboló a Arabia. Mucho estudio, mucho análisis, gran resultado. El mejor ejemplo del cambio, Oyarzabal. Si ante Cabo Verde no tocó ni un balón en 30 minutos, ayer marcó dos goles y entregó otro. Nunca nadie había hecho lo primero en un Mundial, tampoco lo segundo. El reflejo de una metamorfosis donde la actitud y la intensidad fueron clave, pero también la pizarra.

Revolución De la FuenteDe la Fuente da instrucciones a Nico Williams. MIGUEL MORENATTI

“Es lo que más habíamos insistido, lo que más habíamos destacado haciendo el análisis del partido, lo habíamos visto con los jugadores y todos coincidíamos en que necesitábamos más intensidad, más verticalidad, más profundidad... Se ha visto todo eso con muchos centros y muchas ocasiones de gol y sensación de que queríamos agobiar al rival desde el primer minuto y meterles en su área”, explicó. Y el resultado fue un póker, que pudo ser repóker (gol anulado a Ferran por fuera de juego milimétrico sobre la bocina). Ese fue el análisis. El posterior, para demostrar que el previo había sido exitoso.

Tener un primer mal partido no suele ser malo como se vio con España o Argentina, te ayuda para ver las cosas con más claridad.. que necesitamos a Olmo, si tienes al mejor del mundo en su puesto como es Pedri pues no le cambies... Salvo el lateral que si está bien Lamine le tiene que cubrir las espaldas Marcos Llorente siendo el mejor en su puesto. Un simple cambio puede cambiar muchas cosas, vamos a seguir creciendo.

¡Hola! Esa es la exactamente la visión que tiene la expedición española en Chattanooga. Entendían como algo coyuntural el empate ante Cabo Verde. Consciente de la situación, pero sin disparar alarmas. Un golpe de realidad a tiempo. Y ha sido acción-reacción. La presencia de Olmo es fundamental para agilizar y, para él, será un antes y un después en este Mundial el partido ante Arabia. Como puede serlo para España. La buena nueva, el margen de crecimiento en lo físico de Lamine, Nico, veremos Víctor... Y el mensaje, el mismo que tras patinas. Calma. Ni antes tan poco ni ahora tanto. Un Mundial es muy largo.

Vuelta a la normalidad

Una especie de vuelta a la normalidad. Porque si por algo se había caracterizado la España de De la Fuente, amén de su solvencia (33 partidos sin perder), es por su olfato. En los 44 partidos con el ‘hijo de la Berti’, La Roja ha marcado 129 goles. Prácticamente a tres tantos (2,93) por encuentro. La novedad no es lograr cuatro, sino que el accidente es quedarse a cero. Y el seleccionador ha logrado volver a la normalidad a tiempo. Gracias a esa capacidad para no temblarle el pulso que ha mostrado.

No ha sido pocas las situaciones peliagudas que De la Fuente ha tenido que afrontar desde que en 2013 aterrizó en la RFEF y, en muchas de ellas, ha metido el bisturí cuando ha sido necesario. En la Sub-19, en la Sub-21 y en la Olímpica, pero también en la Absoluta. Después de aquel mal día de Escocia (2-0) apretó el botón del cambio, de los cambios. Y funcionó, como lo hizo ayer en el Mercedes Benz de Atlanta.

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