Putin descartó una reunión con Zelensky y Rusia criticó el papel de Estados Unidos como mediador
El Kremlin rechazó cualquier gesto de acercamiento de Ucrania y lo vinculó a un ataque contra civiles, mientras el canciller Lavrov apuntó contra Washington
El presidente ruso Vladimir Putin descartó este martes cualquier acercamiento con Ucrania para negociar el fin de la guerra, y argumentó que un pedido de diálogo directo hecho semanas atrás por su par ucraniano, Volodimir Zelensky, no creó las condiciones necesarias para sentarse a negociar ni para una reunión personal entre ambos mandatarios.
Zelensky había planteado ese pedido en una carta abierta dirigida al Kremlin, publicada el 5 de junio, en la que reclamaba un alto el fuego inmediato y un encuentro cara a cara con Putin. En la misiva, Zelensky también lanzó un dardo al mandatario ruso al señalar que los rusos estaban cansados tanto de él como de la guerra.
Putin por su parte se refirió a esa carta como un simple “papelito” y la calificó de “grosera en partes” durante el Foro Económico de San Petersburgo. Ahora sostuvo que ese tipo de gestos no allanan el camino hacia la paz y los vinculó, en cambio, a un ataque con drones ucraniano contra una residencia estudiantil en Starobilsk, ocurrido tres días después de la carta.
Las declaraciones de Putin se dieron en el marco de una ceremonia de graduación de nuevos militares y agentes de las fuerzas del orden, donde el mandatario también acusó a Occidente de “prepararse abiertamente para la guerra” contra Rusia mediante el aumento de sus presupuestos militares, en referencia al plan europeo de rearme impulsado, entre otros, por el presidente estadounidense Donald Trump.
Putin reiteró además su exigencia de que Ucrania se retire por completo de la región oriental de Donbás y aseguró que sus tropas están cerca de capturar la localidad fortificada de Kostiantynivka.
El mandatario ruso también sostuvo que la creciente ola de ataques de represalia ucranianos contra infraestructura rusa busca “sacudir a la sociedad” y cuenta con respaldo occidental, en sus primeras declaraciones sobre el tema desde el ataque que la semana pasada incendió una refinería de petróleo en Moscú.
Lavrov: Estados Unidos ya no es un “mediador objetivo”
En paralelo, el canciller ruso Serguéi Lavrov dijo ante diplomáticos extranjeros en Moscú que, a juzgar por sus acciones, Washington “parece estar abandonando cualquier pretensión al papel de mediador objetivo” para, en cambio, “incrementar la presión de sanciones sobre Rusia”. La crítica llega después de que los líderes del G7 —incluido Trump— acordaran a comienzos de este mes reforzar las sanciones contra la “economía de guerra” rusa, incluyendo el sector energético.
Pese al tono crítico, Lavrov aseguró que Rusia está dispuesta a “reanudar en cualquier momento” las negociaciones con Ucrania “en el punto en que las dejamos”, congeladas desde febrero por la implicación de Estados Unidos en el conflicto con Irán. El canciller insistió en las exigencias rusas de larga data: que Ucrania sea un país neutral, ajeno a bloques militares como la OTAN, con estatus no nuclear, y que se reconozca la anexión de Crimea, Donbás y las regiones de Kherson y Zaporizhzhia Calificó de “groseras” y “poco realistas” las contrapropuestas de Zelensky, quien en su carta había planteado un alto el fuego inmediato y negociaciones directas.
El asesor de Putin para política internacional, Yuri Ushakov, dijo por su parte que Rusia también está dispuesta a reanudar el diálogo con Europa, aunque el Kremlin había rechazado recientemente negociar con los países europeos si estos pretenden hacerlo desde una posición de fuerza.
Las negociaciones, estancadas desde febrero
El proceso de diálogo impulsado por Washington para poner fin al conflicto —el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial— permanece prácticamente congelado desde que Trump, quien había prometido terminarlo “en un día” al asumir en 2025, desvió su atención hacia Oriente Medio tras ordenar ataques contra Irán. Kiev se ha negado a aceptar las exigencias de Moscú de cesión territorial, límites a su ejército y renuncia al apoyo occidental.
El trasfondo bélico no se detuvo: un ataque ruso con drones contra la ciudad de Sumi, en el noreste de Ucrania, mató el lunes a tres integrantes de una misma familia, entre ellos un niño de 13 años, según informó Zelensky. En paralelo, un ataque ucraniano contra una planta industrial en Vorónezh, en el sudoeste de Rusia, dejó cinco muertos, de acuerdo con el gobernador Alexander Gusev.
Según la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, mayo registró el mayor número mensual de víctimas civiles desde abril de 2022, con al menos 274 muertos y 1.763 heridos. Naciones Unidas calcula que más de 16.000 civiles murieron desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, hace más de cuatro años.


