Por qué la mayoría de las personas gira siempre hacia el mismo lado, sin saberlo

Investigadores de la Universidad de Navarra y la Universidad de Tokio descubrieron el patrón por accidente al estudiar distanciamiento social en la pandemia, y la ciencia aún no encontró el mecanismo que lo origina

Infobae

Un estudio de la Universidad de Navarra y la de Tokio identificó que la mayoría de las personas gira de forma preferente en sentido contrario a las agujas del reloj, un patrón detectado en peatones de España y Japón que podría aportar pistas sobre el funcionamiento del cerebro y tener aplicaciones en diseño, ingeniería y arquitectura, según informó el portal especializado Phys.org.


La observación apareció de manera accidental durante ensayos realizados en la pandemia de COVID-19, cuando los investigadores analizaban cómo mantener la distancia interpersonal de dos metros que las autoridades sanitarias de España y otros países habían fijado para frenar la propagación del virus. Al revisar los videos, encontraron que los participantes tendían de forma consistente a doblar en dirección antihoraria.

La investigación original fue desarrollada por el Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad de Navarra, y luego sumó experimentos comparativos en Japón con el equipo de la Universidad de Tokio. El trabajo fue publicado en la revista Nature Communications.

Infografía con personas caminando en un cruce, flechas que marcan un giro antihorario y gráficos que ilustran un estudio sobre este patrón de movimiento
Esta infografía detalla el hallazgo sobre la preferencia natural de los peatones por el giro antihorario, independientemente de la cultura o el género (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los peatones mostraron una marcada preferencia antihoraria

El hallazgo sorprendió al propio equipo porque el objetivo inicial no era estudiar una dirección de giro, sino el comportamiento peatonal en condiciones de distanciamiento social. Claudio Feliciani, profesor asociado del proyecto en el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica de la Universidad de Tokio, describió el momento en que el hallazgo emergió del análisis de los datos: “Al analizar los experimentos, mis colegas se dieron cuenta por casualidad de que en 32 de los 33 ensayos experimentales, a medida que las personas se movían y giraban, mostraban una clara preferencia por girar en sentido contrario a las agujas del reloj”.

Feliciani explicó que el resultado era inesperado porque, en principio, parecía razonable pensar que las personas giran según sus necesidades inmediatas y no siguiendo una orientación dominante. En igualdad de condiciones, añadió, sí apareció una inclinación medible a elegir el giro antihorario antes que el horario.

Para poner a prueba posibles explicaciones, los investigadores diseñaron nuevos experimentos con peatones en entornos abiertos y cerrados. Examinaron el peso de la cultura mediante pruebas paralelas en España y Japón, y también evaluaron tamaño del grupo, género, lateralidad y edad.

Ilustración de personas estilizadas caminando en un círculo. Flechas naranjas gruesas muestran dos direcciones opuestas en el recorrido sobre un fondo azul claro
El trabajo, publicado en Nature Communications, registró una preferencia por el giro antihorario en 32 de los 33 ensayos experimentales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La edad, el único factor con un efecto perceptible

Entre los factores evaluados, solo la edad mostró una diferencia apreciable. “De todas estas cosas, lo único que destacó fue que los niños tienden a tener una mayor predisposición a girar en sentido contrario a las agujas del reloj, por lo que probablemente la edad influye en que el efecto sea más o menos fuerte”, detalló el profesor.

El estudio no encontró que la cultura o el género alteraran de forma importante la tendencia general. Esa estabilidad entre grupos de distinto origen llevó a los autores a descartar que se trate de una costumbre social específica de un país.

Ilustración dividida en dos: arriba, peatones en plaza española con torre tipo Sagrada Familia; abajo, peatones en entorno japonés con Torii y cerezo.
La investigación no encontró que la cultura o el género alteraran de forma importante la tendencia general de los peatones (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo descarta una explicación visual o geofísica

La causa exacta de la preferencia antihoraria todavía se desconoce. El grupo ya trabaja en experimentos más detallados con individuos, en lugar de grandes grupos, para intentar localizar un mecanismo biomecánico específico.

El investigador añadió que tampoco parecen probables hipótesis vinculadas a fenómenos a gran escala, como la fuerza de Coriolis o el campo magnético terrestre. A su vez, apuntó a que existen paralelismos con deportes en los que las pruebas se disputan tradicionalmente en circuitos con recorrido antihorario, como ocurre en algunas competiciones de atletismo y conducción.

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